jueves 19 de noviembre de 2009

Sin pastor


Compañeros de rebaño, queridos a veces, rivales otras. Debo confesar una sospecha que no me deja pastar en paz. Creo que nos hemos quedado sin pastor. Esos señores que vienen a veces no guían, no cuidan, ni protegen. Les chupamos un huevo, no se si me entienden. No me hagan caso si quieren, solo soy otra cabra. Y además me estoy guiando por gestos sutiles, pequeñas señales. Ni al dueño del rebaño, ni al gerente general del rebaño y me temo que ni al Dios del rebaño. Creo que les damos igual. Si así fuera deberíamos reunirnos tras los largos pastizales y hablar del tema …no?
Cada vez que veo o escucho al pastor, o alguno de sus representantes me pongo a temblar. ¿Adónde nos lleva?, ¿Qué quiere sacarnos además de leche?, ¿no estará pensando en nuestra carne?, ¿por qué insiste en que comamos basura?
¿Y si formamos nuestro propio rebaño? Dicen que no se puede ya se, que esto es lo mejor a lo que una cabra puede aspirar…pero ya no creo en el pastor, ni en su bastón, ni en sus silbidos. A veces preferirían que me asaran de una vez y dejara de fingir.

martes 17 de noviembre de 2009

Gatúbela


Lana vino a mirar algo que llamó su atención y tuvo la fortuna de encontrarse con mi hijo y su amor infinito a los animales que la sacó de entre las fauces de los perros del barrio.
Eligió bien la zona, el lugar y sin duda que a las personas. Le buscamos casa con unos pescadores que tienen una manada de felinos en un paraíso de pescado fresco.
“Se llama Lana”, le dijo cuando la dejó.
En el viaje de vuelta soltó un par de lágrimas.
-Casi se la comen aquellos perros-traté de desviar el tema.
-¿La cuidarán?
-Si, además, los gatos saben cuidarse solos…
-¿Y nosotros?
-¿Quiénes?
-La gente… ¿Sabemos cuidarnos solos?
- Creo que no…necesitamos a otros gatos…a otra gente…
-¿Qué andaría buscando por el callejón?
-“La curiosidad mató al gato”
-¿Y qué quería saber el gato?

Me encanta escucharlo reír.

lunes 2 de noviembre de 2009

Religión Rock


Veía a uno de tus profetas y me iluminó tu poder.
Entendí el mensaje y se me abrieron las aguas del pasado. Nunca me echaste de tu paraíso. Me diste de comer de tu manzana prohibidísima. Hiciste que me reconciliara con mis hermanos, me salvaste en los diluvios, me invitase a pasear por las Sodomas y Gomorras más divertidas. Me ayudaste a viajar hasta que encontré la tierra prometida en mi interior. David le tiró onda a Goliat, pudieron besarse por fin, y mostrar su lado más femenino sin que las tropas juzgaran su amor.
Fuiste justo, torpe, nada vengativo, si se acababa el maná nos tirabas con café tacuba.
Somos tus hijos y estas deseando que te demos nietos.

lunes 26 de octubre de 2009

Es extraño pero extraño


“Ubicus cubicus, ¿Cuándo desaparecerás?
Ocus Pocus, Prométeme, que cuando diga ya no estarás más”

De Silvia Nanclares en “Canción Truco” de “Las Buenas Noches”




Salir con sol y que llueva de repente
Viajar en el 76 después del milagro de verlo venir por el estadio para llevarme a casa luego de una larga jornada en la Facultad
Acompañar a mis amigos al baile y preferir volver a mi casa a leer
Entrenar en la playa
Estar tomando unos mates con algún compañero en el balcón de la casa de la Ciudad Vieja al terminar un día de consulta en el Sindicato de la Pesca y tratar de planear que hacer con mi vida profesional
Escribir algo para guardar o regalar porque no tenía como publicarlo
Perderme cada vez que salía a caminar por Sevilla
Ir al cine para ver pelis de niños con la excusa de que mi hijo quería verlas
Llegar a mi casa de madrugada y encontrar una tortilla del día anterior hecha por mi papá
La campana de salida del colegio
La última hora del liceo
Ir a canjear revistas de superhéroes porque no tenía plata para comprar nuevas
Mi dormitorio en el Cerro con olor a humedad
Morirnos de frío con el Fer por hablar en la esquina hasta la 1 de la mañana aunque fuera Julio
Votar con sentimiento de votar
Ir al cine Cerrense a ver tres películas de terror seguidas en una matinée
Pasar a buscar a mi novia con mi fusca casi sin nafta
Gritar un gol de Cerro, es extraño ahora porque los grito luego de que pasaron
Comer garrapiñada pensando en que era un asco porque el tipo había soplado en la bolsita
Que mi tío argentino me pidiera ir a pescar con la red en Marindia y tuviera que meterme al agua a las 7 de la mañana para verlo sonreír sacando tres pescadillas
Estar en una reunión de Odontología pensando en otra cosa
A Dios

lunes 19 de octubre de 2009

El reflejo del arte


“Yo hago el amor por amor al arte…y eso que no pinto cuadros”
Leo García



El cristal me mira.
Ya no veo al niño con la misma facilidad.
Disparo mi cámara siempre lista para la belleza que se escapa. Se escapa. Entran miles de fotos en su memoria.
Los pintores sonríen. Se exponen junto a las palabras. En el arte todo se puede.
Brindan y esa noche escribo letras que se verán en una pantalla, en un cuadro, o en papel. Todavía no lo se.
Cierro lo ojos, los días, al igual que nosotros, son analógicos. Mañana me voy a comprar un tocadiscos; el mundo es analógico, no tiene un disco duro inmenso, con cinco mil canciones en el Ipod, con el Word y sus millares de páginas en blanco, no entran miles de fotos en mi memoria.
Mañana me voy a comprar un cuaderno.
Se termina el día, porque el mundo es analógico y no digital; queda el arte, que es como nuestro reflejo en un cristal.

martes 13 de octubre de 2009

Canción de Cuna


No te duermas niño
Resiste a mi lado
La noche te toca
Te invita al sueño
Pero no te duermas
Cuando no me miras
Me olvido de la luz
No te duermas

Identidad secreta


Mis amigos me asocian con Superman. Porque coleccioné desde siempre sus historietas. Porque veía los dibujitos y las películas. Por mis cuentos (“Superman y yo”) y artículos sobre él (“Un extraterrestre con visa”). Y hasta por mi tatuaje, que juro, lo hice antes de saber que había tenido la misma idea que Bon Jovi.
Pero lo que más me atrajo del personaje no es solo que ayudara por ayudar, que volara, que fuera un extranjero en su tierra, que viese a través de las paredes, no era solo eso. Lo que me identificaba con él no era su superfuerza, su superaliento o su superoído. Nunca me creí Superman.
Pero me identifiqué siempre con su secreto, con Clark kent.
Un tipo común, con lentes y vestido como uno más. Que solo quiere escribir y ser igual a todos. Que sabe volar, que tiene secretos, si, pero que no lo define su pasado extraterreno, sino su hogar humilde, en un pequeño pueblo. No es Superman el que se disfraza de Clark sino al revés.
Con lo años uno detesta cada vez más las moralejas. Por eso no importa tanto que bajo cualquier traje pueda haber alguien invulnerable, sino que todos tenemos derecho a tener una vida elegida.
En una historieta Clark estaba muy afectado porque se podía descubrir su secreto, estaba bueno ver como alguien que puede convertir el carbón en diamante se preocupa por ver en peligro su sueño de escribir una buena novela.
Luisa Lane no se casó con Superman, finalmente se enamoró de Clark. No nos definen nuestras habilidades ni nuestros poderes, nuestra identidad son nuestros aspectos más comunes, nuestras debilidades y nuestros defectos, y nuestra oscuridad, como Batman, pero sin máscara.

viernes 9 de octubre de 2009

En las tardes


Me gustan las tardes. Me encantan las tardes.
Me parece maravilloso presumir de un día que acaba, así, con aviso. Es fantástico ver esos colores en el cielo sin tener que madrugar, y es inevitable creer que el que se mueve es el sol, y que somos nosotros los que seguimos aquí, una día más.
Podemos reflexionar sobre la lejana mañana y frotarnos las manos con las aventuras que nos esperan esa noche.
Me dirán que cada momento tiene su momento, pero a mi me gustan las tardes, me encantan las tardes.
Nunca es tarde para reconocerlo.

lunes 5 de octubre de 2009

Saramago


Dice que, por ejemplo, se mira al espejo y piensa: “El hombre duplicado”, y así empieza la novela que escribirá.
Dice que es un comunista hormonal.
Llego al Cerro y pienso en él, ama con locura a Lisboa, como yo a Montevideo.
Me compro otro de sus libros: “La caverna”, y esa noche voy al estreno de “Ceguera”, que tiene escenas filmadas en la Ciudad Vieja. Reconozco las calles. Me encanta Julianne Moore.
La ceguera blanca está allí, era imposible hacer un film mejor de un libro así.
Vuelvo a Sevilla y encuentro un libro sobre el diario de rodaje de Fernando Meirelles, hubiese bastado con “Ciudad de Dios” y “El jardinero fiel”, dos maravillas de películas, pero con esta se transformó en mi ídolo. En el libro cuenta como terminó filmando en Montevideo, como conoció a Saramago en Lisboa, años después de que intentara hacerse con los derechos de la novela, y como el proyecto volvió a él a través de unos productores canadienses, y contó como vio llorar al escritor al ver una nueva versión de su historia.
Leyendo “El cuaderno” una recopilación del blog de Saramago, noté una sensación extraña, cruel hacia mi admirado escritor, tengo miedo que no esté, quiero que siga vivo y escribiendo cosas nuevas, espero con esta declaración de miedo haberle alargado la vida. Leo y vivo cada una de sus líneas, disfruto sus reportajes, comparto sus opiniones, me iluminan sus sentimientos.
Te admiro José, a vos y a Julianne Moore.

lunes 28 de septiembre de 2009

La carrera nocturna



“Cerebro, cerebro, gracias por estar en mi cabeza y no en mi rodilla”

Martín Buscaglia


Km. 0
A la carrera se inscribieron 14000 corredores y la hicieron mil más por pura fiesta. Había cuadras y cuadras de `personas a partir de la línea de salida. En ese instante mi pequeño reto era aún más insignificante. Había entrenado mucho, pero jamás había corrido más de 8 km. Los casi 11 me parecían excesivos. Pero ya estaba allí. Todos gritaban y largamos antes de que estuviese listo. Unos tipos me vieron al otro lado de la valla y me ayudaron a pasar, quedé en el primer pelotón.

Km. 1
El kilómetro euforia.
Muy bien. Mucha alegría. Una muchedumbre a mi derecha a mi izquierda y a mis espaldas. Y el primer error. Estaba corriendo. Ni trotaba, ni respetaba el ritmo de los entrenamientos. Iba corriendo en medio de los que querían ganar. Y yo dudaba poder llegar.

Km2
Iba muy bien, ni siquiera estaba sudando cuando se empezó a desperdigar el malón. Continuaba con el error de ir a mucha velocidad, debía concentrarme en parar. Mi rodilla iba en silencio. Ya nadie gritaba y solo sentía algunos aplausos lejanos de la gente que salió a vernos. Voy por el medio de la calle para tratar de concentrarme.

Km 3
El kilómetro sed. Dijeron que había puestos de agua cada tres kilómetros. Que apareciese el primero marcaba además que ya casi pasaba un tercio de la carrera. Necesitaba aferrarme a alguna medida. Veo el oasis a lo lejos. Bebo pensando que la meta está a mis espaladas. La carrera es circular y en esta parte nos alejamos. Si la vida es igual, es una prueba que no existe la pérdida de tiempo. El sufrimiento me pone metafísico.

Km 4
Sigo corriendo demasiado aprisa. Pasamos por un túnel que solo conocía desde el coche. Me hace acordar al túnel de 8 de octubre en Montevideo. La gente grita dentro de él y las voces retumban.
Mi rodilla habla por primera vez:
¿Falta mucho?

Km5
Estamos girando, entramos a Triana. Y recién veo que vamos por la mitad. Hago un intento de bajar el ritmo y las piernas me hacen algo raro, nuevo, siguen y casi me dejan atrás. Mi rodilla dice:
Otra de estas y se acabó la carrera.