
Cientos de películas contaban escenas similares: el explorador dormido, la noche avanzada, el silencio de África…
De repente un animal salvaje partía la oscuridad con un rugido. Un movimiento, algo sale volando, una figura que trepa a lo alto de un árbol. Miles de bestias sangrientas dispuestas a desayunar hombre blanco.
Con los primeros rayos de luz salí al exterior. El ruido, el bufido, no era de un Ñu carnívoro, ni de un Mono endemoniado, lejos estaba de ser un gran León o un Tigre despiadado.
Fotografíe a “la bestia de los ruidos nocturnos” que me miraba con cara de “¿y este tipo tan pálido de donde salió?”…
-No me dejaste dormir en paz- le dije a la oveja.
Mi imaginación siempre fue un punto débil. En plena reunión o congreso, en la situación más insólita puede pasar, de algún lado del cerebro me explotan imágenes, sonidos, o situaciones que no ocurrieron ni ocurrirán.
Algo me dice: “y ahora va a pasar esto…” y sueño despierto con un suceso que nunca llega.
Un compañero del Consejo de la Facultad decía que era una mezcla de virtud y defecto. En mitad de un debate le susurraba: “¿te imaginás que el Profesor se pare en la mesa y diga, quiero ser la reina de la vendimia?”.
Cuando niño buscaba en las revistas un juego que me resultaba fascinante. Ese que consta de puntos numerados que uno va uniendo y forma un dibujo.
Como la pintura nunca fue mi fuerte me encantaba dar forma a una figura guiado por la sucesión de puntos…
Quizás nuestros puntos débiles son eso, un dibujo escondido.
Ojala mi exceso de imaginación, que logro a duras penas drenar en la escritura, fuera el único punto débil.
Superman la kriptonita, la momia donde se le acaban las vendas, el ajo para Drácula, las balas de plata para el hombre-lobo, el color amarillo para Linterna Verde, algunos puntos débiles son insólitos, casi ridículos.
El camino de nuestras debilidades es un mapa que debemos conocer, unir esos puntos puede ser entretenido, y el dibujo final es necesario tenerlo bien visto, si queremos alterar su forma.
Quizás nuestros puntos débiles son eso, un dibujo escondido.
Ojala mi exceso de imaginación, que logro a duras penas drenar en la escritura, fuera el único punto débil.
Superman la kriptonita, la momia donde se le acaban las vendas, el ajo para Drácula, las balas de plata para el hombre-lobo, el color amarillo para Linterna Verde, algunos puntos débiles son insólitos, casi ridículos.
El camino de nuestras debilidades es un mapa que debemos conocer, unir esos puntos puede ser entretenido, y el dibujo final es necesario tenerlo bien visto, si queremos alterar su forma.




