jueves 28 de febrero de 2008

Instrucciones para ver más allá de lo que se ve


Usando los ojos o no, podemos ver a través de las cosas, detallar sus verdaderos colores, mirar en la oscuridad, observar el aura, suponer las emociones, conocer las personas, y además ver normal, que no es poco.
Los que usamos gafas, microscopios o telescopios experimentamos esas opciones, pero es bueno que sepamos que todos poseemos la capacidad de la super-visión. Casi sin límites por otra parte.
Todos vemos todo, lo que pasa es que algo de adentro nos impide reconocer lo evidente.
Algo de adentro y el maldito capitalismo, que nos hace negar con el corazón lo que vemos con los ojos.
Sepamos pues, que se puede ver con los dedos, con toda la piel, pero con la punta es más fácil. Se llama “percepción dermo-óptica” pero permítanme esquivar la parte científica. Daredevil puede incluso diferenciar colores, si uno no es ciego es una habilidad inútil, uno mira y ya está. Pero está bueno poder acariciar sentimientos. Es un poco complicado andar tocando gente por ahí, pero sirve para ayudar amigos, o amar mejor a la gente que uno ama. Difícil es si uno ama a gente que tiene lejos, en esos casos hay que usar otros poderes, no me la compliquen. Para acariciar, hay que estar. Pero para ver no, para eso tenemos los ojos y estos no conocen de distancias. La tristeza se ve amarilla, la pasión azul o roja, según la estación del año, en realidad los colores cambian, hay que conocer mucho a las personas y a los sentimientos que estas emiten para asociar cada color a cada circunstancia.
El movimiento ayuda a ver mejor, o sea algo quieto se ve siempre igual. Si uno mira fijo algo se empieza a imaginar como es por dentro o lo que hay del otro lado, en general imagina bien, y es como si lo viera. Muchas veces lo ve y no sabe si sucedió o se lo inventó. Por eso los rayos equis confunden tanto.
El aura es más fácil, practiquen con su palma, miren fijo el borde, entrecierren los ojos, tanto no que así no verán nada, eso, ahí está, esa línea de color borrosa es el aura… ¿qué esperaban?, ¿cómo la de Flash que es como una manta de oro?, pues no, es eso, una línea de luz de color diverso según cada uno en cada momento. El aura sirve además para absorber cosas buenas y expulsar malas, pero eso es otro tema.
Para ver de noche hay que apagar la luz y andar a oscuras, no tiene mucha vuelta más, está muy bien para ahorrar luz y cuidar el planeta, no se habrán creído la tontería esa de que es malo leer con poca luz, eso es porque quieren que gastemos en libros, ellos ,los mismos de siempre, ustedes ya saben…
Ver el cielo sin telescopio es difícil porque uno en general no le emboca al objetivo, el cielo es muy amplio, pero con paciencia se pueden ver cosas y gente. Ver algo chiquito es más fácil, acerquen su cara a la tierra y miren fijo. Algunas narices (como la mía), evitan acercarnos lo suficiente, pero bueno, hasta donde se pueda y: a enfocar.
Para terminar hay otra forma de ver el mundo. Comprendan eso, se puede ver todo distinto, sin andar tropezando unos con otro, donde lo intangible existe, donde el pasado y el futuro se encuentran, donde nos podemos mirar de frente. A propósito, sepan que algunos ojos son como armas mortales, tienen tanto poder acumulado que cruzarse en su camino es muy arriesgado, si uno es atravesado por esa mirada puede quedar reducido a cenizas, bueno, quizás exageré un poco, pero puede encandilarse y ver luces por todos lados. Si dos miradas de la misma fuerza se cruzan puede haber una explosión tremenda...vale, de nuevo exageré, salta una chispita. Pero recuerden que muchos incendios comenzaron con una chispa.

Instrucciones para comunicarse telepáticamente con los animales


Este es un claro
ejemplo de un poder que no hemos desa
rrollado por culpa nuestra
y no del odioso y odiado capitalismo neoliberal.
A los burgueses instalados, a los banqueros despiadados y a los dueños de las multinacionales este tema les da igual. Es más, si por ellos fueran desarrollarían este don aunque lo usarían para su beneficio propio, por supuesto. Digo esto para su estímulo, es mejor que nos apropiemos de cada don si queremos tener alguna posibilidad de transformación.
Ayuda mucho tener perro. También sirven los gatos, los peces y las tortugas pero al principio los temas de conversación son menos, salvo para Aquamán, la verdad.
Obviamente no vale hablar, que respondan a una orden gritada o producto de un entrenamiento es fruto del miedo o del reflejo condicionado, y no de la comunicación telepática.
Esta tiene dos pasos, la transmisión del pensamiento, y la traducción del contenido. Nunca logramos entendernos con ellos porque hablamos distintos idiomas y por nuestra manía de humanizarlos, como si eso fuera una virtud. De ahí la ridiculez de la fidelidad canina, por ejemplo. Que sean comprensivos y pacientes es una cosa, pero la inteligencia de los animales en general no se da por tener características que a nuestra moralidad se le ocurrió que son buenas. Decimos: “parece una persona”, como si eso fuera una virtud en todos los casos: hay gente buena y gente mala, y bichos buenos y malos bichos.
Con gran sentido común desconfían, ellos nuestros compañeros de planeta, de los humanos que dicen preferir a los animales de los hombres. ¿Qué pensarían ustedes de un perro que les dice que detesta a los de su especie?
Ayuda convivir con ellos, tener química, y en tercer lugar querer a las personas. La comunicación está trancada para aquellos que prefieren los animales a los humanos.
Con esas bases estamos en condiciones de practicar. Se trata de hablarles con la mente sin cometer el error de pronunciar palabras en inglés (por ejemplo “sit”), a menos que uno sea inglés, tampoco ayuda hablar (pensar en este caso) en el idioma de la raza del perro, yo me las vería crudas porque Rumba mi perra es una Jagd terrier (Terrier cazador alemán) y yo de alemán solo sé lo que me enseñó mi hijo. Además hay que evitar las órdenes, ¿Quién les dijo a ustedes que la ventaja de este poder es el sometimiento de nuestras mascotas? Nuestras mascotas no son nuestras, son mascotas de la vida (confieso el plagio de la frase).
Si lo único que se les ocurre decirles son órdenes me veré obligado a retirar lo dicho al principio y culpar al imperialismo capitalista de nuestra falta de educación. Con ellos podemos dialogar, como con un amigo que ve la vida de una forma distinta. Podemos llegar a límites increíbles, imaginen la perspectiva del mundo de un ave migratoria, analicen la visión de la familia que puede tener el perro de la casa, supongan las intimidades que saben nuestros gatos, pienses en el mudo testimonio que podría dar una araña. De eso se trata, de dialogar con alguien tan distinto que solo es posible que nos enriquezca. Envíen una paloma mensajera, pero sin papelito, con una imagen que quieran hacer conocer. Este poder serviría para cuidar más el planeta, ellos entienden más el entorno, lo sufren más, y sospecho que lo quieren mejor. Nunca serán nuestro ejército, odian que uno les pida que ataquen, y si nos defienden es por lástima.
Si en los primeros intentos no escuchan nada, o solo un ladrido, no se preocupen, no significa que ellos no escuchen nuestros pensamientos, lo hacen y si son interesantes prestarán atención. Son muy buenos escuchando, quizás por eso les preocupa que tantas personas se sientan solas, estando todos tan juntos, nos sentimos lejos, es quizás lo que menos entienden de nosotros. Que seamos una manada tan solitaria.

domingo 24 de febrero de 2008

Instrucciones para lanzar un rayo sónico


Las personas son todas diferentes, y por lo tanto también lo son algunas de sus capacidades.
Por más que me oponga, debo reconocer que algunos poderes se dan mejor y más efectivamente en algunos de nosotros. No estoy hablando de Canario Negro o de algún otro superhéroe que puede romper paredes con sus gritos, menciono solo a algunos/as privilegiados que nacen con un don y pueden emitir sonidos agudísimos que quiebran cristales o tan graves que te retumban en el pecho y te tiran para atrás. Es un buen mecanismo de defensa, y una destructiva forma de ataque, pero bueno, solo unos pocos elegidos acceden a ese cuestionable don.
Otros, también privilegiados, pueden emitir sonidos potentes, pero sobre todo bellos, tenemos además sub- categorías, los que cantan muy bien (Madonna), los que cada vez cantan mejor (Gardel), los que no se sabe si lo que hacen es cantar (Shakira), los que destrozan el concepto de cantar (Paulina Rubio), etc.
Pero centrémonos en nosotros, la masa, el pueblo, los hombres corrientes que podemos, aún sin saberlo, emitir rayos sonoros que tienen increíbles efectos en nuestro entorno.
Debemos tener claro que no importa la potencia, con la palabra correcta, aunque apenas se oiga, podemos tener el efecto deseado.
Los rayos sonoros tienen una tremenda repercusión en el futuro, si uno repite algo mucho, y le emboca en la frecuencia adecuada, termina sucediendo. Solo depende de:
si ese efecto involucra a otro de nosotros, ese otro no puede emitir un rayo con un efecto opuesto o distinto, ya que este alteraría o anularía al anterior, si no les quedó claro léanlo de vuelta más despacio.
Los rayos sónicos tienen una obvia, y no por eso poco importante, función de comunicación. Pero se desconoce su real poder e influencia. La palabra justa en el momento adecuado pude alterar una vida, cambiar una actitud, frenar una acción. Un rayo emitido a tiempo puede salvar una vida o destrozar otra. Hasta ahí todos estarán pensando en ejemplos cotidianos, cuando le gritaron “cuidado” al gil que cruzaba sin mirar, o al “si quiero” del que tanto se arrepintieron. Pero el desafío no está allí. Traten de conocer el límite de ese poder, digan las palabras correctas, busquen su frecuencia adecuada y anímense a gritarla en el momento justo. Vean entonces como se derrumban los muros, hagan estallar los cristales. Para lograr este poder no hace falta habilidad, ni práctica, ni siquiera tiene una técnica, solo hace falta valor, ni más ni menos. Lanzando saetas hubo quienes lograron que les levantaran monumentos. Hace falta valor.
De noche, a oscuras, susurren un nombre, este sonido, este pequeño rayo puede atravesar el mundo. Cuidado con lo que dicen, sus efectos son impredecibles. Entiendan que el verdadero poder, a veces radica en el silencio. En la pausa previa.
He logrado por fin llegar hasta aquí. Pero sepan que si no lo he nombrado fue por un esfuerzo ideológico que me obligué a hacer para que no piensen que es algo personal. Así que en el final me permito decirles que, si desconocíamos antes esta gran capacidad, o la teníamos devaluada es por culpa del capitalismo neoliberal, maldito sistema que nos tiene convencidos que los ruidos y los sonidos son la misma cosa. Usemos por fin nuestro poder colectivo contra ellos, entre todos adquiere una fuerza imparable, un susurro valiente que les grite: “revolución”.

viernes 22 de febrero de 2008

Instrucciones para volverse invisible


Ahí me tienen, en el río Tiber.
En las tranquilas aguas se ve el reflejo de todo, menos de mí. Sin embargo allí estoy, saludando a la cámara. Tengamos claro que cuando digo que es fácil hacerse invisible no es una metáfora. No digo que una pueda no estar y dejar su recuerdo, o que los demás no noten su presencia. No me refiero a pasar desapercibido o a que nuestra opinión no sea tomada en cuenta. Digo ser invisible. Estar y no ser captado por los ojos y las cámaras. La otra forma de invisibilidad, la que en realidad es ignorar al ser humano, lejos está de ser un don, tengan claro que es solo una estrategia más del capitalismo de transformarnos en un número estadístico, una forma que la burguesía neoliberal tiene para transformar a los más desfavorecidos, hacer de cuenta que no están.
Realmente si pudiéramos adquirir está habilidad en masa sería fantástico, perdonen la obsesión, pero podríamos ir todos juntos y hacernos con el poder político y económico y que de una vez por todas rompamos con la tiranía, pero tengo que advertirles que no es posible.
Cuando uno se vuelve invisible (perdonen que resuma la parte científica), la luz lo atraviesa. Al no rebotar en nosotros, no se nos ve, pero tampoco rebota, o sea también atraviesa el mecanismo de nuestros ojos. Sin más vueltas les digo: cuando uno es invisible, no ve nada. Nos quedamos ciegos, como topos sin olfato, no vemos un pimiento, cero. Un bajón. Imaginen una horda de ciegos chocando entre nosotros tratando de hacernos con los gobiernos del mundo…inviable.
El mecanismo para volverse invisible es fácil, de hecho lo empleamos a menudo, nadie nos lo dice porque no nos ven, y nosotros no lo notamos porque para hacerlo es esencial tener los ojos cerrados. En más de un pestañeo, incluso durante el sueño hacemos pequeñas desapariciones, breves actos de invisibilidad que solo observadores muy atentos podrían notar.
Cerrar los ojos y desearlo. Eso basta, ni más ni menos. La desventaja es que desear quedarse ciego aunque sea reversible es algo que nuestro inconciente no acepta fácilmente, por lo que no se enfaden si no les sale a la primera. Practicar este tipo de dones suele ser casi imposible con testigos. Todo esto debería ser más sencillo. Como imaginarán, lo sería si no fuera por el capitalismo imperial que nos gobierna. No se el motivo, pero estoy seguro.
Vale la pena el intento porque cuando uno está invisible se descubren un par de detalles adicionales del mundo. Primero, todo lo que nos perdemos por no usar a fondo los otros sentidos, hay rincones del mundo y de algunas personas, que huelen de forma exquisita, que tienen un tacto, una textura increíble, hay sabores deliciosos en algunas pieles, y la gente susurra cosas muy interesantes, que seguro diría en voz alta si se lo permitiera ya saben quien…
El segundo detalle, más insólito aún, cuando uno está invisible: el tiempo y el espacio se miden diferente, mejor dicho, no se miden. Por lo que en ese estado uno puede hacer en un pocos “segundos”, Sevilla- Roma, como yo hace un momento para lograr la foto, o España- Uruguay, como voy a hacer ahora…

¿Lo vieron?
No, ya sé que no. Bueno de eso se trata, de que no lo vean.
Hacerse invisible puede servir para estar a tu lado mientras estás leyendo esto. No puedo verte pero te imagino frente a la pantalla. Escucho tu respiración y creo, quizás deseo, haber escuchado alguna risita. Te escucho. Y sé que si prestan atención también me pueden escuchar.
Da un poco de miedo pero lo que si podríamos es hablar si logramos combinar ese instante. Es un buen entrenamiento, dialogar es eso, coincidir en el espacio, sin tiempo.
Me fui por las ramas.
Para terminar quiero confesarles que volverse invisible es muy útil, uno aprende a estar, sin estar.

sábado 9 de febrero de 2008

Instrucciones para volar



Debemos empezar por entender que no somos aviones. Por lo que si nos vamos muy arriba nos morimos congelados, o nos mata la presión, o te da un vértigo que para que les voy a contar. Si hay alguno de ustedes que tiene complejo de Superman o Neo, mejor se compran un billete y se trasladan en 747. Las personas normales que vuelan no cruzan océanos ni grandes distancias, volar cansa. En realidad relaja, por eso mismo cansa. A ver, lo explico mejor: relaja tanto que da sueño. Como no hay “despertadores” allí arriba, es mala idea cruzar de un sitio a otro. Una desventaja, perdonen que insista con el ejemplo pero a diferencia de Superman, es no ser invulnerable, motivo adicional por el cual elevarse en exceso es mala idea. Una caída, probable al volar, puede hacernos mucho daño.
Es más fácil volar los días de lluvia. A diferencia de lo que a priori puede decirse de los cielos despejados, el contacto con el agua crea una capa… (He decidido suprimir la parte científica, así que les pido que confíen en que a mayor cantidad de gotas más facilidad en el despegue).
Aclaro que si no creen posible el vuelo humano son unos imbéciles que pierden tiempo leyendo un artículo titulado “Instrucciones para volar”, por lo que descarto que saben que es posible, sospechan que tienen la capacidad, simplemente no tienen las instrucciones que hoy humildemente trasmito luego de alguno años de surcar el aire al ras del suelo por mi pánico a las alturas, además de los motivos lógicos que expuse al principio.
Muchos habrán volado sin saberlo. Durante el sueño, hacen una breve elevación que cuando la conciencia capta se interrumpe y nos da un pequeño sacudón contra el colchón. Esa caída es un mecanismo de defensa de nuestra conciencia, fruto de un virus racional que el capitalismo nos introdujo en el cerebro a través de la televisión (bueno, esto último es una paranoia mía, en realidad no sé por que nos negamos a volar tranquilamente por nuestro cuarto si las ventanas están cerradas).
Cuando uno vuela no jode ni debe ser jodido. Los vuelos son individuales salvo durante la penetración, perdonen ustedes lo explícito pero hace media hora vengo dando vueltas sobre como poner esto. Dos amantes muy compenetrados pueden hacer pequeños vuelos, basta con que uno sepa hacerlo para que inconcientemente arrastre al otro a un paseito aéreo (evítenme poner ejemplos remitiéndose directamente a la película de Eliseo Subiela “El lado escuro del corazón”).
Claro que volar dormido o mientras se está en algo muy importante no tiene gracia, bueno, si la tiene, pero no la misma, dirán ustedes, y dirán bien.
La verdad es que es más fácil para los niños, pesan menos e imaginan mejor, además, su falta de tabúes es clave, la principal desventaja es aclararle los límites (recomiendo para ello el libro “Los hijos y los límites”), y que, a partir de ese día ,de nada servirá esconder las galletitas en el estante de arriba.
Hay que explicarles que se puede volar con exceso de amor o con rabia bien canalizada. El capitalismo, especialmente interesado en cortar alas, nos confundió que la furia, broca o calentura, es algo malo y destructivo. Sin embargo, la rabia es un buen aliado si en vez de insultar y golpear la transformamos en energía. Esa descarga nos hace sentir mejor y creo que, por lo mismo, volar da sueño.
Además de un pequeño y divertido truco, volar, que como dijimos no sirve para los traslados, es bastante inútil si usted es un tipo o tipa muy pragmático. Perdonen que me ponga pesado, pero el capitalismo convenció a muchos que si no es útil, no sirve. Pues bien, volar, como servir, servir, de mucho no sirve, la verdad. Es más difícil con testigos, las cámaras rara vez lo captan y lo confunden con un salto o una caída, al ser un vuelo bajo no es espectacular y después de ver “Matrix”, a menos que uno surque el cielo cortando nubes y haciendo remolinos parece como que no tiene tanto impacto. Volar nos puede servir para no pisar un charco, para no embarrarse con la lluvia( que por otro lado ayuda al despegue), para alcanzar algún objeto alto, para darle un beso a alguna novia muy alta y con tacos... y poco más. Casi lo mismo que lograríamos con un buen salto si pudiéramos frenar en el aire. Puestos a buscarle una virtud, volar sirve para joder al capitalismo, joderlo bien jodido.
Los interesados en recibir un manual saben como ubicarme, si son muchos lo escribo, si no ni me gasto, prefiero usar el tiempo en sentir como el viento surca por debajo mío, mientras paseo por la playa sin dejar huellas.

viernes 8 de febrero de 2008

Mayor profundidad




Nos gusta bucear.
Poco a poco buscamos lugares profundos. Vamos juntos y nos cuidamos. Cada vez, a mayor profundidad.
Vamos sin nada. Ningún aparato. Vamos sin respirar, como se debe cuando se está en un sitio al que no se pertenece. Es muy parecido a volar.
Lo que más me gusta allí abajo es el sonido.
Un murmullo, un susurro, una oración, nuestro aire, nuestros movimientos.
Todos esos sonidos forman una melodía.
Pensaba en ello cuando escribía un guión de humor y en lugar de disfrutarlo estaba sufriendo con mi propia reflexión, algo de mi pensaba que era graciosa. Pedro, un gran artista y amigo, luego de leer una parte, me comentó: “Muy lindo pero ahora poneme algo de José Luís Perales… por favor”. Es un problema muy rioplatense, buscamos tanta profundidad que no recordamos que, a mayor profundidad, mayor presión.
Por eso cualquier conversación, desde un tema político, hasta un partido de fútbol, una relación pasajera, o una pelea con tu vieja, todo, lo convertimos en un análisis trascendente.
Cuando salió mi primer libro de cuentos “Historias desde el viento”, Elder Silva comentó: Son cuentos de terror, esoterismo, pero no se quedan ahí, lo que más me llamó la atención que sus personajes están en constante huída, me gustaría saber el porque…”
Intenté escribir un libro que diera miedo y sin embargo mis personajes daban lástima. Los mostraba tanto por dentro que en lugar de monstruos eran seres frágiles, condenados.
¿Será porque me gusta bucear?
Muchas canciones tienen frases que para mi son profundísimas…



“El viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar”

“Volver” Carlos Gardel


“Quiero estar listo para el mundo
si hay un mundo listo para mi
Soy una isla fuera de mí
vos no salgas a buscarme
soy una isla fuera de si
un gran incendio de vidrios
donde el mar es espejo del sol
donde el sol es espejo del mar
y yo me despejo
antes de que empiece enero
y todo vuelva a empezar”

“Isla” Leo García

“y hoy colgado de tu risa
soy un loco en la cornisa”

“Luces de bohemia para Elisa” Emmanuel

“en este pueblo somos tan amables
es nuestra forma de ser asesinos”

“El Tony Park ha vuelto al pueblo” Malpaso

Y miles más:

“la muerte es eso…
cien ventanas en tinieblas
y un par no tanto”

Fernando Cabrera

“recuérdame, mi mejor vez, recuérdame
la espina no
la flor, la flor
si es que hubo flor”

Eduardo Darnochauns


“Todo lo que tengo es un corazón
para protegerte del chaparrón”

Los Roques

“Vecho tiene un violín que no ama
pero siente que violín lo llama”

Alfredo Zitarrosa

“mi héroe es
La gran bestia pop
que enciende en sueños
la vigilia
que antes que cuente diez
dormirá”

Patricio Rey y sus redonditos de ricota

“la rubia tarada
bronceada
aburrida
me dijo:¿Por qué te pelaste?
Y yo:
Por el asco que da
tu sociedad”


“Yo hago el amor por amor al arte
y no me entiende
pero es una belleza
una belleza para mí
solamente para mí
y nadie lo entiende”

Leo García


La profundidad está mucho más en la superficie de lo que creemos.