El tiempo saltará.
Otra vez y más allá de nuestra voluntad cuando el reloj marque las dos, desaparecerá una hora. Si el destino existiera y era ese un momento clave de nuestra vida: ¿Qué sucederá entonces?
¿Qué consecuencias traerá esta humana decisión sobre una vida?
Dice el “efecto mariposa”, que el aleteo de una de ellas podría generar un torbellino en el futuro. Si nos esperaba un mínimo hecho en esos sesenta minutos que nunca serán, ¿qué vientos jamás nos despeinarán?...
¿Adónde irá a parar ese tiempo sin uso?
Si por el contrario el destino no está escrito, la idea de destruir esa hora puede ser vista con alivio. En el mundo millones de niños mueren de hambre, cada hora caen miles.
Miles de soldados matan civiles, no pasa una hora sin que alguna bala ponga fin a una vida inocente.
Quienes esperen algo, o a alguien, el reloj le acaba de restar una interminable hora de ese tiempo desesperado.
Quienes estén soñando no sabrán en que tiempo transcurría su sueño.
La Tierra girará sin que a nadie le importe, nadie medirá su giro. Será un paso en falso, como un bailarín que deja de escuchar la música.
Desearemos haber tomado las decisiones erróneas del pasado durante esa hora borrada.
Tendremos la secreta esperanza que esa hora que no estará, nos será devuelta al final, con intereses quizás. Cuando termine nuestro tiempo vendrá alguien diciendo:
-A propósito, le teníamos reservada esta hora para que la use antes de partir, haga o diga lo que más desee, le queda una hora todavía, una hora larga e intensa…
Otra vez y más allá de nuestra voluntad cuando el reloj marque las dos, desaparecerá una hora. Si el destino existiera y era ese un momento clave de nuestra vida: ¿Qué sucederá entonces?
¿Qué consecuencias traerá esta humana decisión sobre una vida?
Dice el “efecto mariposa”, que el aleteo de una de ellas podría generar un torbellino en el futuro. Si nos esperaba un mínimo hecho en esos sesenta minutos que nunca serán, ¿qué vientos jamás nos despeinarán?...
¿Adónde irá a parar ese tiempo sin uso?
Si por el contrario el destino no está escrito, la idea de destruir esa hora puede ser vista con alivio. En el mundo millones de niños mueren de hambre, cada hora caen miles.
Miles de soldados matan civiles, no pasa una hora sin que alguna bala ponga fin a una vida inocente.
Quienes esperen algo, o a alguien, el reloj le acaba de restar una interminable hora de ese tiempo desesperado.
Quienes estén soñando no sabrán en que tiempo transcurría su sueño.
La Tierra girará sin que a nadie le importe, nadie medirá su giro. Será un paso en falso, como un bailarín que deja de escuchar la música.
Desearemos haber tomado las decisiones erróneas del pasado durante esa hora borrada.
Tendremos la secreta esperanza que esa hora que no estará, nos será devuelta al final, con intereses quizás. Cuando termine nuestro tiempo vendrá alguien diciendo:
-A propósito, le teníamos reservada esta hora para que la use antes de partir, haga o diga lo que más desee, le queda una hora todavía, una hora larga e intensa…


