La madrugada es la única zona del día en que África sopló fresco en mi cara.
Estoy solo y la niña aparece de la nada, riega su árbol, me mira, luego pide que le muestre la imagen, sonríe, se sienta a mi lado a mirarme escribir, no hablamos el mismo idioma, o quizás si.
El calor se calma, es cierto, pero a los cinco minutos se asoma en forma de rayo de sol.
Solo en ese instante sentí un poco de paz.
Estoy solo y la niña aparece de la nada, riega su árbol, me mira, luego pide que le muestre la imagen, sonríe, se sienta a mi lado a mirarme escribir, no hablamos el mismo idioma, o quizás si.
El calor se calma, es cierto, pero a los cinco minutos se asoma en forma de rayo de sol.
Solo en ese instante sentí un poco de paz.

