lunes 27 de octubre de 2008

Volar o no


Aprovecho que estamos juntos para contarles que me está creciendo un ala.
No, no es joroba, además me está saliendo en la garganta. Que no che, que no es un ganglio. Es un ala chiquita. Empezó como un bultito en el lugar donde el monstruo de Frankestein tiene los tornillos, bueno solo en la izquierda. Si, yo también pensé que era un grano, y un amigo me dijo que era un pelo dado vuelta. Ya me veía comiendo una hoja de afeitar para cortarlo por dentro. Pero ayer se desplegó en toda su magnitud. Es un ala. Chiquita y gris. Con plumas suaves.
Eso digo yo: ¿Para qué quiero un ala? ¿Una sola y en la garganta?
Lo peor es que cuando tengo alguna idea se agita y se me vuela el pañuelo con que la cubro para no llamar la atención. Es rebelde el ala.
¿Y si me la corto? …¡¿Que va a ser?! ¡El ala!
Si, eso pensé yo: si está ahí por algo será.
Además estoy seguro que me saldrán otras, tengo esa sensación, ya tengo un par de bultos más, uno en la rodilla, otro en un muslo (aunque ese estoy casi seguro que ese es un pelo dado vuelta).
En fin. Ya se los conté y me saqué un peso de encima.
Perdonen que me baje pero tengo que ir a trabajar. ¿Y ustedes?..Claro: las gaviotas al mar, las golondrinas al sur, entiendo que no puedan estar todo el día aquí en mi nido, pero gracias por venir, me parecía una noticia para compartir con ustedes, pájaros amigos, queridos compañeros.
N del A: Foto tomada por mi amigo PEDRO PAIVA. Es el teatro de Verano de Montevideo visto de arriba (de muy muy arriba). Se ve un poquito de Río de la Plata (más plateado que nunca). Un lugar especial.

viernes 10 de octubre de 2008

Dos orillas


Crucemos con cautela.
De un lado podemos pensar que nada es porque si. Que nuestros encuentros y desencuentros son frutos de un plan que va hacia algún sitio. En sus árboles todo tiene un sentido, las raíces explican el futuro y cada hoja justifica el pasado.
En la otra orilla quizás supongamos que todo es fruto del azar. Que solo hay causa y consecuencia, y que el mundo gira porque nació y se detendrá cuando cumpla su inevitable ciclo. Que las sombras son tan inmerecidas como las luces.
Y nosotros caminamos de una orilla a la otra, sin saber nada, cuidando de no resbalarnos y que nos lleve la corriente; cuando, quizás y siempre quizás, lo único importante es estar allí, sonriendo- como un niño- explorando sin miedo, disfrutando la maravilla de la vida que se dibuja a nuestro alrededor.

miércoles 8 de octubre de 2008

Traductor de sueños


Si usted sueña significa, en primer lugar, que está dormido. Para aplicar el sistema es necesario estar despierto, lo cual se traduce en una contradicción de las complejas. O sea que lo primero es despertarse y recordar. Recordar un sueño suele ser peligroso, fundamentalmente porque si uno está recién levantado y se pone a cerrar los ojos y concentrarse es normal que se quede dormido de nuevo, incluso que esta segunda vez tenga un sueño nuevo, que llevaría-en una “segunda despertada”- al dilema de traducir el primer sueño (que recordaremos menos), o el segundo que tendremos más presente con el riesgo de ser menos significativo para nuestras vidas. Resumiendo, lo mejor es tomar un sueño y grabar su descripción a primera hora de la mañana.
El sistema no puede ser aplicado a quienes sueñan despiertos, esto es para sueños o pesadillas de forma indistinta. De todos modos las pesadillas, entendidas como sueños malos, trágicos, fatales o aquellos en los que la banda de sonido sea la música tropical, son usualmente los de menor significado. Ver muertos vivientes solo sirve para jugarle al 42 en la lotería, vivir tragedias es una forma de defensa frente a la inevitable muerte de todos nosotros, es como un ensayo que hace nuestro cerebro que dicho sea de paso es un órgano bastante egoísta. El concepto de pesadilla de todas formas debe ser revisado, los más modernos autores, algunos no tan modernos, e incluso algún viejo de mierda, están de acuerdo en que todos los sueños son pesadillas, los malos porque asustan, los buenos porque son mentira.
Los sueños eróticos sin embargo son los más admirables, son sueños justicieros en que nos besamos con quienes nos desprecian, son sueños socialistas donde se da a todos por igual, son sueños solidarios donde somos capaces de satisfacer a quien lo necesita, son sinceros, sin vueltas y sin pedir nada a cambio, y exponen nuestros más profundos tabúes para ser penetrados, nunca mejor dicho. Los sueños eróticos significan que, al igual que este humilde autor, deseas un mundo mejor, sueñas sin cesar con que llegue una revolución que lo cambie todo.
Soñar de día significa que es de noche, plasma una dosis de inconformidad con la vida que uno lleva. Soñar en colores está bien, ya pasó lo del blanco y negro.
Tener sueños incoherentes es muy sensato, significa que uno comprenderá el mundo, aunque quizás nunca entienda como el capitalismo tiene problemas económicos, que, estarán de acuerdo de forma inevitable conmigo, es como una tomada de pelo.
Soñar que se viaja es positivo, sobre todo si nunca salió a recorrer el mundo. Soñar con fama es redundante por eso de “haz fama y échate a dormir”. Soñar que uno se cae puede decir dos cosas: que nuestra cama es chica, o que nos falta confianza. Puestos a soñar lo más recomendable es manipular los sueños. Si uno está en una situación y quiere cambiarla solo debe cruzar el puente. Si uno está en un puente y corre peligro, debe saltar del puente, y si uno cae del puente significa dos cosas: o la cama es chica, o nos falta confianza.
También, como un servidor, puede no soñar, lo cual significa muchísimo, pero vaya uno a saber que…

lunes 6 de octubre de 2008

Sevilla


Las naranjas amargas son las que tienen la flor con el olor más dulce.
Así es esta ciudad, mi nueva casa. Un rincón antiguo, con olor a azahar.
Dicen que las ciudades que valen la pena están construidas sobre las ruinas de varias civilizaciones. Montevideo, mi otra ciudad no es así, pero igual vale la pena. Tengo el suelo plagado de imágenes amargas y recuerdos dulces.
El Río de la Plata y el Río Guadalquivir son muy distintos, no suenan igual, pero al tacto son tan parecidos que algunas noches durmiendo con uno se te escapa el nombre del otro.