Para que aprendas a ser una buena perra, te voy a atar acá y me vas a escuchar un par de historias. Y para que no sientas que te estoy torturando y que soy un buen jefe de la manada te voy a contar cuentos de animales que se portaron así y no pudieron vivir entre nosotros.
Esta es la historia de una lombriz que no quería a nadie, decía que ninguna otra lombriz de tierra la gustaba. Los demás bichos se preguntaban como notaba una diferencia entre una lombriz y otra, seamos claros, de cara son todas más o menos iguales. Pues ella decía que no. Un día estaba durmiendo enroscada en si misma y cuando despertó vio su trasero, no pudo evitar decir en un suspiro: “Te amo”.
¿Lo entendiste? Bueno da igual, te cuento otra:
Resulta que una Ballena Azul tenía tremendo complejo porque no era azul. Discutía a diario ese tema con una foca amiga. “Soy gris, blanca y negra, pero me llaman Azul, no es justo”. La foca la consolaba dándole ejemplos similares como el del Tiburón Blanco, que tampoco es blanco. Finalmente fueron juntos a consultar a León Marino, que tampoco es un león, y este les dijo: “Nadie es lo que dice ser, somos lo que imaginamos”.
¿Te gustó?
En fin, uno más: Había una vez…¿no querés??...bueno no pasa nada, te suelto. Pero Rumba, escúchame, no hagas nunca más pipi en la alfombra.
Esta es la historia de una lombriz que no quería a nadie, decía que ninguna otra lombriz de tierra la gustaba. Los demás bichos se preguntaban como notaba una diferencia entre una lombriz y otra, seamos claros, de cara son todas más o menos iguales. Pues ella decía que no. Un día estaba durmiendo enroscada en si misma y cuando despertó vio su trasero, no pudo evitar decir en un suspiro: “Te amo”.
¿Lo entendiste? Bueno da igual, te cuento otra:
Resulta que una Ballena Azul tenía tremendo complejo porque no era azul. Discutía a diario ese tema con una foca amiga. “Soy gris, blanca y negra, pero me llaman Azul, no es justo”. La foca la consolaba dándole ejemplos similares como el del Tiburón Blanco, que tampoco es blanco. Finalmente fueron juntos a consultar a León Marino, que tampoco es un león, y este les dijo: “Nadie es lo que dice ser, somos lo que imaginamos”.
¿Te gustó?
En fin, uno más: Había una vez…¿no querés??...bueno no pasa nada, te suelto. Pero Rumba, escúchame, no hagas nunca más pipi en la alfombra.
