lunes 20 de abril de 2009

Diario del Desierto 1


"No tires arena en los ojos,
no, no la tires"
Titanes en el Ring

Un avión. Una parada en Argelia. Un breve vuelo a Tindouf. Una carretera. Un camino asfaltado. Otro de tierra, y luego arena y piedras. Piedras y arena.
Arena y piedras en el horizonte. Piedras y arena en los zapatos.
Los dibujos animados nos mintieron que un oasis es una isla de palmeras con pequeñas cascadas, frutas y odaliscas.
El coche avanza dando tumbos, el conductor esquiva piedras, montículos, caminos de arena dura y un horizonte desolado.
El conductor dobla hacia lo que supongo es el este, y luego un poco hacia lo que debería ser el sur, conduce con un GPS ancestral, los Saharauis conocen el desierto, se ubican en él y saben hacia donde hay que ir, logra lo que yo no hago en una autovía llena de señales.
En un momento se detiene, gira, avanza y tras unas rocas aparece el árbol, con espinas en lugar de hojas y un pequeño pero imagino que poderoso pájaro en una rama. Frena y vamos bajo su sombra mientras prepara té.
Escucho la nada. De algún lado sopla el viento. Camino. Miro al grupo de lejos. Todo está quieto. Tomamos té: Tres. Dicen que el primero es amargo como la vida, el segundo dulce como el amor y el tercero suave, como la muerte.