miércoles 22 de abril de 2009

Diario del Desierto 2


"Es un desierto de arena, pena"
Lola Flores


Un compañero le preguntaba a cada uno:" ¿Qué relación tenéis con los Tuareg?".
"Hay que leer Tuareg de Alberto Vázquez- Figueroa", insistía.
La gente del desierto conoce la arena, el viento, y conoce los límites como nadie. Por eso sienten que una de sus características como pueblo, su anterior nomadismo, que les hacía usar la naturaleza a su favor en uno de los lugares más inhóspitos de la tierra, fue arrancada por una agresiva tempestad, la codicia humana. Ni el sirocco, su viento pampero, el levante del desierto, puede llenar tanto de arena un destino como la ambición y la crueldad, nada mata más de sed que nosotros mismos.
Viven hace 30 años de forma provisional, esperando que la comunidad internacional haga lo que debe hacer, devolverles su tierra, su costa, el lugar en el que se habían instalado antes que nadie, el lugar al que iban a pasar el infernal verano incluso cuando eran nómades. Ahora, prefieren que a sus hijos los evacuen durante meses, mientras ellos buscan sombras para escapar del fuego. Y esperan mirando a un muro, a un campo minado, lejos del mar. En un oasis de piedras con algunas palmeras y pozos subterráneos de los que administran algo de agua, viviendo de la ayuda humanitaria, tratando de mantener en esas condiciones su espíritu de nación, su cultura, la unión de sus familias. "Esto es peor que la guerra", dijo uno de sus ministros. La violencia de la incertidumbre y la marginación.
Dormimos en un lugar preparado para las visitas, colchones en el suelo y un silencio profundo que me reconcilió con el sueño. Trataba de leer "La novela luminosa" de Mario Levrero, pero a las pocas líneas me ganaba el cansancio, la linterna con la que iluminaba las páginas se desviaba por mis cabezazos. En las tardes el sol implacable invitaba a una larga siesta. Había una pequeña biblioteca comunitaria, distintos visitantes dejaban algún libro. Dejé mi novela "Cruzar la muralla", y mirando los libros, uno me llamó. Esa noche no dormí, atrapado por la historia de "Tuareg".