lunes 27 de abril de 2009

Diario del Desierto 5



“El tiempo es arena en mis manos”
Gustavo Ceratti


Según el día, las niñas van a la escuela peinadas de una forma diferente, trencitas azules los lunes, coletas rojas los martes, todo así hasta el fin de semana que aquí es jueves y viernes.
Los niños son maravillosos. Siempre que estoy con ellos me pongo de su lado y lo notan. Voto por los niños. Sería muy útil que los adultos dejaran de traerles caramelos, le están haciendo caries de todos los tamaños. A muchos los podremos atender en Sevilla cuando vayan con sus familias de acogida a pasar el verano. A mi no me gustaba mucho toda esa historia, pero una madre me dijo: “Aquí en verano no se puede vivir”. Esos niños que solo conocen la vida en el campo de refugiados van a Europa y tienen una vacaciones top. Pensé que mi pregunta era una cruel torpeza adulta como (¿A quien querés más a tu papá o a tu mamá?).
-¿Qué les gusta más España o aquí?
-Nos gusta más aquí, con nuestros hermanos- contestaron por unanimidad.
Pienso en Uruguay.
Pienso en mis hermanos que no están en Uruguay.
Los adolescentes Saharauis están en una etapa más conflictiva, como todos los del mundo pero a pocos en el mundo les pasa que los arrinconen en un desierto. Huele a guerra, prefieren sentir que luchan a seguir esperando, dependiendo.
Los jóvenes son maravillosos. Siempre que estoy con ellos me pongo de su lado y lo notan. Voto por los jóvenes.
Se escapan y se encuentran a escondidas con su novias, se dan besos fugaces, se corren los velos, se tocan un pedacito de piel, se separar con quienes les hacen de coartada para que su “pecado” no sea castigado. Los veo escapar desde la sombrita inútil de una camioneta. Estoy terminando “Tuareg”, es una aventura tipo Rambo, uno tipo solo contra un ejército, está buenísma. Si, lo confieso, también me gustó Rambo. Llovía en Montevideo y para no mojarme entré al “cine San José”, una sala diminuta. Entre a ver “El acorralado” y aunque apenas se veía y casi no se escuchaba me enganchó tanto que fui a ver las otras porquerías esperando que volviera aquella primera sensación. Estoy en el desierto recordando un día de lluvia en Montevideo con Rambo. Creo que me estoy insolando y veo espejismos.