“Sahara night,
Sahara night”
FR David
Me sueno la nariz y me sale sangre. Dicen que es común por respirar arena, para eso también sirve el turbante.
La transpiración se seca y estás con sed todo el rato.
Mi bombilla se tapó el primer día y sigue negándose a ser chupada (perdonando la expresión).
Me despierto en mitad de la noche. Mi compañero de cuarto ronca. Me duermo nuevamente y también ronco, lo sé porque me despertó un rugido mío.
Dicen que no se puede sacar arena por el aeropuerto. Todo un problema porque mi hijo me pidió arena. El clásico cuñado gracioso dirá que con la que traiga en las fosas nasales es suficiente. Ya veré, es cierto que la que llevo en los championes podrá servir.
En Argelia me compré una Rosa del Desierto, como la canción de Sting.
Es curiosa, son minerales que se depositan en el fondo de pozos de agua y parecen flores, dicen que algunas tienen el tamaño de personas. La mía tiene tamaño de rosa.
No puedo dormir, lo hice demasiado durante el día.
Me gustaría ponerle nombre a un defecto:
Tengo todo un proyecto para resolver, tengo que resolver cosas importantes, laborales, personales, estoy en la mitad del Sahara viviendo la realidad de un pueblo castigado, y ahora no me puedo dormir porque me preocupa si conseguiré entradas para Depeche Mode, que tocan en julio en Sevilla.
Tengo un “problema” diminuto que me amarga más que las cosas importantes.
Si soy comprensivo con mi mente semi dormida, supongo que es una forma de evasión, si me centro en lo otro me amargo, si miro el problemita se que lo resolveré (y si no lo hago no pasa nada). En cambio no quiero pensar en que no pueda resolver lo importante.
Debe ser eso.
Odio los diarios.
Es imposible escribir algo con sentido de esta forma. Repito las cosas. Acabo de borrar todo un párrafo donde recontra cuento por vigésima vez lo duro que es vivir aquí.
Estoy por decidir dejar de escribir sobre esto, por lo menos hasta que esté en mi casa y tenga las entradas para Depeche Mode.
Sahara night”
FR David
Me sueno la nariz y me sale sangre. Dicen que es común por respirar arena, para eso también sirve el turbante.
La transpiración se seca y estás con sed todo el rato.
Mi bombilla se tapó el primer día y sigue negándose a ser chupada (perdonando la expresión).
Me despierto en mitad de la noche. Mi compañero de cuarto ronca. Me duermo nuevamente y también ronco, lo sé porque me despertó un rugido mío.
Dicen que no se puede sacar arena por el aeropuerto. Todo un problema porque mi hijo me pidió arena. El clásico cuñado gracioso dirá que con la que traiga en las fosas nasales es suficiente. Ya veré, es cierto que la que llevo en los championes podrá servir.
En Argelia me compré una Rosa del Desierto, como la canción de Sting.
Es curiosa, son minerales que se depositan en el fondo de pozos de agua y parecen flores, dicen que algunas tienen el tamaño de personas. La mía tiene tamaño de rosa.
No puedo dormir, lo hice demasiado durante el día.
Me gustaría ponerle nombre a un defecto:
Tengo todo un proyecto para resolver, tengo que resolver cosas importantes, laborales, personales, estoy en la mitad del Sahara viviendo la realidad de un pueblo castigado, y ahora no me puedo dormir porque me preocupa si conseguiré entradas para Depeche Mode, que tocan en julio en Sevilla.
Tengo un “problema” diminuto que me amarga más que las cosas importantes.
Si soy comprensivo con mi mente semi dormida, supongo que es una forma de evasión, si me centro en lo otro me amargo, si miro el problemita se que lo resolveré (y si no lo hago no pasa nada). En cambio no quiero pensar en que no pueda resolver lo importante.
Debe ser eso.
Odio los diarios.
Es imposible escribir algo con sentido de esta forma. Repito las cosas. Acabo de borrar todo un párrafo donde recontra cuento por vigésima vez lo duro que es vivir aquí.
Estoy por decidir dejar de escribir sobre esto, por lo menos hasta que esté en mi casa y tenga las entradas para Depeche Mode.
Para colmo veo las dunas y me parece estar mirando al Cerro de Montevideo.
