viernes 5 de junio de 2009

Konfesión desde el Karibe


Santo Domingo, 1 de junio del 2009

Estimado Señor Cura Párroco de la Iglesia de Fátima:

Querido Walter, te escribo estas líneas esperando estés bien de salud, sin necesitar de milagros ni de otras intervenciones de tu jefe. La necesidad de esquivar una ida anticipada al infierno, o una reencarnación más humillante que la actual, me lleva a enviarte esta postal (ya es hora que tengas mail), anticuado pero encantador medio que aprovecho para hacer mi penúltima confesión. Recuerdo que de joven te prometí en reiteradas ocasiones ejercer de monaguillo y tal como notaste luego de los 17 no asistí a ninguna misa aparte de la boda del Estiven, el bautizo de las nenas del Estiven y algún otro evento aislado (seguramente vinculado a la devoción católica de Estiven). Resultó que aquí, en el caribe, con las palmeritas, los cocos y sobre todo con la salsa y el merengue me encontré a mi mismo y tuve la necesidad imperiosa de explicarte mi ausencia tantas veces reclamada por vos, excusada por mi y durante reiteradas confesiones mentida, ocultada y tergiversada al Todopoderoso, que será Todopoderoso pero resultó inocentón, o por lo menos vos asegurabas que él me estaba perdonando.

Era mentira Walter. No cuidaba ancianitas, bueno por lo menos, no al principio. Me explico: los sábados a la noche al principio salía con el Cabeza Olegario y el Fer a dar unas vueltas, ellos bailaban Brekdance y empezaron a ir al “Manhatan Dance”, en la calle Grecia. Entré una vez con ellos y me aburrí. Luego fui a “Calibre 22” en Belvedere, también solo una vez, se armó tal gresca que todavía tengo pesadillas con “heavys” peleándose con “new romantics”. En esa época recordarás que no falté a ninguna misa. Te aseguré mi presencia luego de ir a “Crash” y dar vueltas con el Gonzalo toda la noche sin lograr que ni una sola chica bailara conmigo. Recordarás que yo aseguraba ser fan de Duran Duran, Devo, Spandeu Ballet o, a lo sumo, Sumo, B´52, U2, Huey Lewis, bueno…todo aquello. Jamás te hubiese fallado de no ser porque una noche, ni recuerdo como, fui a el Euskaro. Nunca se lo conté a nadie. Pero al otro día salí al Paso Molino a comprar todos los discos de Karibe con K. Que voces, hermano. Que letras. Que ritmo. Las pibas bailaban en ronda alrededor de la pista mientras tocaban en riguroso directo. Le dabas la manito a cualquiera y la mina giraba y sonreía y siempre bailabas, sudabas, besabas, mientras en lo alto del escenario, Yesty Prieto, Gerardo Nieto, Miguel Ángel “Cufós” o el Fata Delgado cuando era delgado, cantaban “Telepatía”, “Sin sentimientos”, “A fuego Lento”, “Polvo de estrellas”, erotismo puro, mar salado, palmeritas, cocos…

Nunca me iba solo y al otro día lograba salir de la cama a las dos de la tarde, cuando la misa era solo un recuerdo borroso. Luego para variar iba a “La casa de Anita”, por eso te digo que no era del todo mentira cuando te decía que cuidaba viejitas, la verdad que alguna viejita cuidaba, y me cuidaban hermano, tanto que me casé con una y heredé su fortuna, y acá estoy, en el caribe, escuchando a la Karibe.

Te confieso, dentro de mi confesión, que me tiene preocupado eso de: “es menos probable que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de los cielos”, ni en el Euskaro eran así con el derecho de admisión.

Espero que me perdones, (de tu patrón lo doy por descontado).

Saludos al flaco de barba, a su señora madre y a la paloma (un día me tenés que explicar bien esa historia), y a vos querido amigo te felicito y envidio por la fe, tenías razón, siento que confesar mi pecado me sacó un peso de encima.

Atte

Tu amigo de toda la vida

Washington