lunes 1 de junio de 2009

La mansión de los esclavos



¿Recuerdan hermanos cuando nos vendieron nuestros jefes?
¿Recuerdan cuando tener buen cuerpo y muchos dientes era mejor para ellos?
¿Cuándo no sabíamos nada de negros y blancos?
¿Cuándo estaban encima de nosotros y dormían a pesar de escucharnos llorar y gritar?
¿Recuerdan que pensamos que era la peor pesadilla imaginada e intentábamos escapar aunque nos costara la vida?
Al menos nos daban casa y comida. Ahora para comer a diario, para tener un techo, y hasta para conservar nuestras propias cadenas somos capaces de llorar en silencio y creer que nuestra libertad es la peor pesadilla imaginada.