lunes 8 de junio de 2009

Recomiendo al enemigo


Haga caso y mire la televisión. Cuanto más mejor. Sobre todo la publicidad, los "realitis", o mejor aún los programas que comentan "realitis", esquive las series, preste especial atención a los noticieros y a los programas de entretenimientos.
No escuche música, de ningún tipo y formato, ni grabada, ni en vivo.
Trate de quedarse en su casa, seguro, no arriesgue jamás, dedíquese a esperar.
Mire su reloj, mida el tiempo, apueste que sigue siendo joven, que el tiempo no pasa para usted.
Coma, beba, consuma en forma indiscriminada, solo mida sus sentimientos, desconfíe.
No pierda el tiempo en Internet, salvo el porno por supuesto, convénzase que solo así tendrá algo de sexo con alguien que de verdad desea.
Siga las modas, vístase acorde a las pasarelas. Cuide a su coche, quiéralo más que a nada, aproveche los fines de semana para lustrarlo, lavarlo y quitar el barro de los guardabarros. Ame a sus cosas.
Aléjese de los libros, salvo las guías de viaje, los de autoayuda y los que aconsejan sobre negocios, sobre todo si son norteamericanos.
Mire las encuestas y vote lo que dicen las mayorías, apueste siempre al ganador.
Desconfíe de los motivos de la felicidad de algún otro, viva pendiente de sus vecinos, vigílelos. Muestre siempre su mejor cara, y escuche lo que dicen de ella.
Trabaje cada vez más para tener cada vez más dinero, confíe en los bancos, guárdelos a plazo fijo para el futuro, no lo use en el futuro tampoco, si necesita efectivo saque un préstamo personal o use tarjetas de crédito; y si es pobre o se cree pobre, viva de la caridad, no haga nada por cambiar su situación.
Y sobre todo, hágame caso, renuncie a sus enemigos, no valemos la pena, jamás pensamos en usted.