lunes 23 de febrero de 2009

Ecuaciones



"Suben y bajan y suben, volantes oscuros, lunares abiertos y collares rotos. Se pierden las cuentas o se perderán. Son los tesoros que un pueblo nunca enterraría, que todo es un truco, que pasen los días, que todos los tontos han ido a por pan.
Dame romero gitana, tu dame albahaca."
Sr. Chinarro

Contrario a lo que se afirma, las matemáticas son una ciencia inexacta. A veces se obtienen productos enteros de números decimales, o de los más y los menos de dos factores se altera todo de tal forma que cambian sustancialmente las proyecciones, las coordenadas, y las incógnitas.
En ellas, (en las matemáticas), se juega con el infinito, o se buscan restos, o se dividen partes que no deberían separarse.
En nuestra ecuación, (somos dos factores y un producto), hemos sumado y restado, nos multiplicamos, e incluso alguna vez nos dividimos; con el tiempo, nos sacamos las raíces, y nos elevamos a la enésima potencia.
Dicen las matemáticas que viviremos 80 o 90 veranos, dicho así no parece tanto, menos si ya transitamos un gran porcentaje.
Las matemáticas suelen equivocarse, por eso pocos productos tan distintos suelen formar parte de un mismo conjunto.
No hay ciencias exactas, pero si hoy tuviese que pasar raya y dar algún resultado aproximado solo quiero que conste que mi ecuación contigo es la que se necesita para ser feliz.

viernes 20 de febrero de 2009

Anarchic


No creo en los gobiernos ni en los gobernantes.
Prefiero la democracia pero no creo en estas mayorías.
No creo en las religiones ni en sus ídolos.
Prefiero la gente que reza hacia adentro.
No creo en el tiempo ni en las múltiples formas de medirlo. Pero celebro los recuerdos de lo que fue y los deseos de lo que vendrá.
No creo en los bancos, ni en los banqueros, ni en el capital, ni en el capitalismo; aunque por fin ya nadie cree en ellos.
No creo en los modelos, prefiero las ideologías a la ausencia de ideas. No creo en los apolíticos, ni en los atraumáticos, desconfío de los ateos, comprendo a los agnósticos, y a veces prefiero a Dios. Creo que es más difícil estar del lado de la luz, por eso vale la pena.
No creo en los maduros, ni en los sabios.
Prefiero a los niños que van de la mano, por caminos sinuosos, subiendo juntos.
Los prefiero y creo en ellos.

jueves 19 de febrero de 2009

Exposición Fotográfica


Trataré, de la manera más simple posible, reseñar el trabajo de Kurt Samuel Boldaian, fotógrafo de antepasados armenios, adoptado y criado en el seno de una familia radicada en Casablanca formada por madre judía y padre palestino; hombre tímido, artista indiscutido de suaves rasgos asiáticos y piel morena.
Toda su exposición se centra en un solo motivo. Tres hermanos. Una niña y dos niños más pequeños que viven en Cuzco.
Ellos pasean con sus pies descalzos, juegan con la tierra, sonríen con sus mejillas quemadas por el sol implacable de allí arriba.
Ellos tres y nada más.
La exposición se llama "Como es arriba, es abajo".
Tuve que investigar y un amigo místico me dijo que esa era una de las leyes universales o cósmicas. Según él, el orden del cosmos se rige por esa norma y se refiere a que funcionan igual los átomos que los soles, los seres de otras galaxias y dimensiones, que los hombres como nosotros. Y también, según él, saber esta u otra cualquiera de las leyes universales lo compromete a uno con la armonía del Universo y lo responsabiliza de su futuro.
Supongo que eso buscaba Kurt, que nos hiciéramos responsables del mundo en el que vivimos.

miércoles 18 de febrero de 2009

Telenovelas


Cada vez que me veía quería sacarse una foto porque según su sobrino pensaba que yo era otro toubab (blanquito). Les cuesta distinguirnos, les pasa como a nosotros con los asiáticos.
Las mujeres de la zona rural en Senegal han sido ejemplo de sacrificio. Primero por su actual proceso para dejar atrás la tradición de la ablación del clítoris en las niñas por motivos religiosos, luego por ser las que sacan adelante a sus familias, y ahora por ser el soporte de las comunidades que poco a poco se han quedado sin hombres, primero por el éxodo hacia la ciudad y luego por la emigración hacia Europa.
Pero la abuela tenía otros intereses, ya estaba en otra etapa vital y sus aficiones eran otras. En Dakar había visto varias tardes la televisión y los canales de allí, de forma inexplicable por cualquier mente racional, emite una y otra vez todo tipo de culebrones, empalagosas y eternas telenovelas mexicanas, argentinas y venezolanas. Ella se retrataba con esos toubabs.
Cuando me lo contaron recordaba a mi madre y mi tía hipnotizadas por esas historias, tardes enteras, episodios eternos, argumentos absurdos, líneas interminables, machismos explícitos.
Estoy leyendo "Ramata", una novela de Abasse Ndione, un senegalés, en ella una mujer a la que se le sometió a la ablación descubre el placer luego de una violación. Más allá de eso y del argumento con giros propios de una telenovela, se retrata muy bien la vida en Dakar, la corrupción política, lo complejo de sus historias. Todo esto me trajo a la memoria una telenovela que daban cuando yo era niño sobre una mujer que se enamoraba de su violador, el tema central decía "soy el ladrón de tu amor, tu mal recuerdo, soy el hombre que no puedes perdonar". Recuerdo que me impresionaba por lo retorcido y aún siendo muy chico estaba seguro que era una historia escrita por un hombre.
Daba gracia pensar que la abuela creyera (o quizás no lo creía pero le daba igual), que se sacaba una foto con un actor de "Los ricos también lloran", o "Cuando los hijos se van", de "Cristal", "Estación Terminal", de "Vanesa", o "Colorina", o "Andrea Celeste"… confieso que en una época soñaba con ser autor de una de esos bodrios, se nota que me gustaba escribir y con tal de hacerlo estaba dispuesto a cualquier cosa.
Pero creo que por fin, y a pesar de todo (incluso a pesar de los culebrones), la historia en África la van a empezar a escribir las mujeres.

jueves 12 de febrero de 2009

Miedos propios


Veamos. El primero que recuerdo es muy irracional. Le tenía miedo a caminar descalzo por la arena, no se, ni supongo, el motivo. Era muy chico, me dejaban puestos los calcetines. Luego me daba igual la oscuridad, los monstruos, pero le tuve miedo a un disco de "Las ardillitas", no era por nada extraño, cantaban un tema a la mamá y me ponía triste, le tenía miedo a estar tan triste, y empeoraba la sensación el miedo a que se muriera mi mamá. No podía escuchar esa canción y por asociación ninguna de "Las ardillitas" incluyendo el Feliz Cumpleaños.Luego le tuve miedo a los puentes, tampoco era disparatado, siendo un bebe mi familia fue de excursión y cuando pasaron por el puente de la Barra (ese que es sinuoso), en cada ondulación todos los pasajeros gritaban "Ole, ole", me di un susto tremendo (me despertaron de una plácida siesta cien gallegos gritando como energúmenos en un autobús que saltaba por un puente ondulado sobre un río). A partir de allí cuando alguien me decía para salir yo preguntaba si había que cruzar algún puente. Vivir en el Cerro hace que sea indispensable cruzar el puente Pantanoso para ir al Centro, por lo que estuve años sin salir del barrio. Dejarnos quietos es una de las funciones principales del miedo.Por esos años también le tuve miedo a la ropa con cuello alto (poleras, buzos de lana), no le veo la gracia, una vez mi madre que encajó uno a media altura y la nariz impedía que bajara y luego la frente que subiera, y estuvo un rato eterno tironeando para arriba y para abajo, desde entonces no me ponía nada que no tuviera botones y se abrochara lejos de mi cara.Luego le tuve miedo a las alturas, me duro poco, un par de días. Lo cambié por el miedo a vomitar. No vomité por años.Luego le tuve miedo a las gallinas, también poco tiempo, ayudado porque jamás conviví con ellas.Estuve largos años, sin temer a nada.Luego tenía o decía tener miedo a la soledad, pero me gustaba, sospecho que era una excusa para tener novia. Así podía tener miedo a que le pasara algo a mi novia, combatía el miedo cuidándola (y aburriéndola supongo).Cuando me dejó tuve miedo a quedarme solo y nunca más tener pareja, luego volvimos y la dejé, aunque tenía miedo a que me culparan por dejarla sola.Por eso solo tenía amigas especiales, tenía terror al compromiso que suponía tener una novia. Ah… una vez me dio miedo escénico, la única vez que subí a un escenario, lo tuvo que barrer otro compañero.Supongo que al crecer los miedos ya no se centran en uno, miedo a sufrir, la muerte, las enfermedades, lo desconocido, el fracaso, la opinión de otros; son (para mi), miedos lejanos, tibios, apagados, nunca los sufrí como míos, pero los temo en los que quiero.Por eso ahora que usted me lo pregunta solo le puedo ofrecer un listado de miedo ridículos, y sobre todo pasado de moda. Siento mucho confesarle Señor Lucifer que por más que lo intente a usted no le tengo nada de miedo.No me diga…¿Así que usted no es?...El Desfile de Carnaval…en serio…ah bueno…que bien…¿Y en qué Murga?..Bueno si…aquí derecho y luego la avenida hasta que se tope con el obelisco y de allí a la izquierda… no por nada…disculpe el rollo que le solté…pero cuando me dijo si me daba miedo me lo tomé en serio…claro…no pasa nada…Feliz Carnaval.

miércoles 11 de febrero de 2009

Culpalandia



"Y aunque sea el culpable
ya es tarde"
Max Capote
"Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa"
Religión Católica
"No busquen más el culpable fui yo,
siento causar tanta desilusión"
Cuarteto de Nos

Miraba el rincón de la escuela con rabia y me preguntaba si de verdad era el culpable. Un compañero me llamó y me giré, me pusieron en penitencia por hablar en clase.
Mis compañeros del secundario me acusaban de favoritismo de una profesora un día en que falté y ella preguntó por mí.
La directora me acusó de no querer a mi país porque le dije que prefería no ser abanderado (aunque solo quería no tener que asistir a todas las fiestas patrias).
El equipo de Atletismo no clasificó porque me empujaron en la mitad de la carrera, me caí y me hice polvo la rodilla.
Se enojó porque no me enamoré.
Se enojó porque me enamoré de otra.
Se enojó porque me enamoré profundamente aunque solo quería ser mi amiga.
Se enojó porque no le fui claro cuando le explicaba el motivo por el que estaba confundido.
Se enojó porque le fui sincero.
Se enojó porque le dije la verdad.
Un jefe se enojó porque me enfermé y no pude ir a trabajar.
Un empleado se enojó porque le mostré que se había equivocado.
Mi amigo se enojó porque le di un consejo equivocado. Me perdonó y se enojó luego, porque no le avisé lo evidente.
Por eso me hice cura. Creo que si…casi todo lo que ha pasado es mi culpa. La culpa es un molino y la vida es una tormenta. No hay nada mejor para generar energía y movimiento que hacer sentir culpables a los demás.
Solo tengo un problema para resolver:
Si alguno de mis feligreses se va al infierno, será mi culpa.

martes 3 de febrero de 2009

Cursillo de Marketing


Bienvenidos a este breve curso organizado por una de las más prestigiosas multinacionales.
Les enseñaré técnicas para vender y venderse, de forma infalible, como parte de un todo. Mi nombre es Juan B. Estarbuk- la B es por Bigmac, un claro homenaje que mi padre quiso hacer al lugar que le dio de comer a mi familia durante años-.
Como todos saben todo se puede vender si parece vendible, para eso es clave que tenga un precio, según el valor que parezca tener. Pero les aseguro que antes del precio está el sentimiento que el producto genera, es el sentimiento quien pondrá el precio. Dirán ustedes: "Así podremos por fin vender dos kilos de amor, medio metro de solidaridad o litro y cuarto de seducción". Si y no: Lo más importante es rentabilizar la confianza. La confianza es el principal valor que cotiza en bolsa, y el producto por el que los bancos del mundo son capaces de vender a su madre, saben ellos de sobra que la confianza mata al hombre. Un poco más atrás, en los bienes preciados, está el miedo y las armas, y su combinación letal, el miedo a las armas, gracias al cual se justifican guerras y se venden armas.
No obstante, nuestro principal cómplice, ya lo dijo Boudelaire, es el tedio, las personas aburridas consumen más y mejor, el viejo y querido embole hace que les podamos vender cualquier verdura para soñar con un mundo mejor, con un entorno mejor.
Combinando estos conceptos los invito a ganarse la confianza de los aburridos del mundo, ofrezcan una ilusión al precio que sea. Por ejemplo, dar un curso absurdo, sobre algo obvio pero que de la sensación a quien lo haga que su vida cambiará, nunca falla, si no mírense, ahí sentados, escuchando a un tipo de corbata amarilla y con nombre de hamburguesa, soñando que gracias a sus consejos podrán reflotar sus negocios fundidos en lugar de cerrarlos e irse a vivir al campo, que es lo que deberían hacer.