viernes 27 de marzo de 2009

La ciudad grita



Busquen a los artistas lejos de librerías y museos.
Prueben escarbar los rincones y entrar en las alcantarillas.

No miren al escenario, ni las tapas de las revistas.
Eviten las emisoras de radio que se escuchan tan bien que tapan a las otras.Escuchen los susurros, los rumores, los suburbios.

No llegan las cámaras, la televisión no logra enfocarlos.
Las editoriales y las casas discográficas les temen, los evitan.Pero la ciudad los grita.

miércoles 25 de marzo de 2009

Cinco árboles


Les tomo fotografías a los árboles que me caen bien.
Por diferentes sitios fui encontrándolos y pidiéndoles una sonrisa.
Es curiosa la relación que uno puede llegar a tener con un árbol. Yo tengo cinco romances vegetales:
Un árbol de tilo (no se si es el término correcto pero yo le decía “tilero”) que mi padre trajo al jardín de la casa y se transformó en un frondoso amigo que veía desde la ventana de mi primer consultorio, recuerdo que si llovía debajo de él no te mojabas.
El pino de mi amigo Gonzalo, nos subíamos a hablar en sus ramas.
Un baobab que había cerca de la casa de Papa Samb en Louga, tenía forma de persona.
Ahora veo un árbol de morera que hay en una casa abandonada al lado de la mía y toca la ventana de mi dormitorio, vivo en un segundo piso, me gusta porque lo veo desde arriba, desde las hojas altas, y apenas distingo el tronco, como si fuese un gusano de seda.
Falta uno, es de ficción. “Mi planta de naranja-lima” de José Mauro de Vasconcellos. El árbol más importante de mi niñez.

lunes 23 de marzo de 2009

Roger Taylor



Algunos niños sueñan con ser futbolistas, otros con ser cantantes, otros tantos combinan y desean ser futbolistas cantantes. De niños mezclamos profesiones cuando alguien nos dice que deseamos ser en la vida. Mencionamos referentes inmediatos: maestros, actores, la profesión de algunos de nuestros padres o de un tío que cada tanto se pague algo. Pero mi hijo siempre dijo que sería baterista.
"Quiero ser batero" decía reventando el biberón contra la cuna.
Por eso lo pusimos a estudiar desde los 7 años, le compramos una batería a los 8 y hace tres años que nuestros vecinos nos saludan con cariño.
A pesar que mi amigo Maxi le dijo que quien más gana es el cantante, él discutió que el batero es el corazón del grupo. Su profesor me dijo que le daba clases aparte porque no tiene un solo alumno adulto que este a su nivel. ¿Tendrá algo que ver la música que escuchamos juntos?.Una cosa es cierta, ser el padre del baterista tiene el mérito de ayudar en el transporte un instrumento in transportable. Cuando llevo el bombo a cuestas veo pasar con envidia al que toca la flauta. Luego dicen que el rock and roll no es sufrimiento. Y a eso sumen el mérito de acompañarlo a "congresos de bateristas", (si está bien, conocí al batero de Toto, a uno que toca con Madonna, etc. Pero se imaginan los temas de un congreso de bateristas, los tipos de baqueta, si los parches de un tipo u marca son mejores, y los redobles constantes en tu cerebro).
Leo en un rincón mientras lo escucho probar todos los tipos de baterías que exponen, miro de reojo como algunos le sacan fotos, un periodista me pide permiso para filmarlo para la tele. Voy al baño un segundo a escuchar los golpes de lejos, me lavo la cara y me veo otra cana, y otra.
A todo esto, el título se refiere al baterista de Duran Duran, me fascinaba ese músico, guapo, serio, sobrio, y que solo tenía una meta cuando era super famoso, retirarse a vivir en paz a una chacra en el interior de Inglaterra.

martes 17 de marzo de 2009

Fatto in casa (M. Angelieri)


M. Angelieri nos presenta su nuevo disco.
No se compra, ni se vende, nuestro amigo nos regala su talento.
Creador de "Exilio Psíquico" gran grupo que supo transitar Montevideo, hoy compone, ejecuta y mezcla sus temas desde su casa en Roma

lunes 16 de marzo de 2009

Una Familia


“Rara vez los integrantes de una familia nacen bajo un mismo techo”
Richard Bach

“Al final, lo primero es la familia”
Guillermo Francella


La célula básica de la sociedad no tiene porque ser un papá, una mamá y los nenes. Una familia tampoco.
Un hogar está compuesto por un grupo que decide juntarse a compartir.
No importan los sexos, ni las edades, ni los parentescos.
Los seres que todo lo comparten son una familia.
Un escritor busca su familia entre miles de ojos.
Por eso repito lo que dijo Ray Bradbury:

“HG Wells fue mi padre. Julio Verne fue mi tío sabio. Edgar Allan Poe era el primo con alas de murciélago que escondíamos en lo alto del desván. Eso sin decir que muy probablemente Mary Shelley (la autora de Frankestein), fuera mi madre. Con un linaje así, no podría haber salido diferente a lo que soy: un escritor de extrañas fantasías y cuentos de ciencia ficción”.

miércoles 11 de marzo de 2009

Nobleza obliga

El Universo es un barrio humilde. Lleno de obreros, con algunos capataces, unos empresarios, algún arquitecto, no pocos ingenieros. Todos andamos por el barrio hasta jubilarnos.
Las calles del honor son más largas y con mucha suerte tendrán un árbol regalando sombra durante algunas horas.
Hacer las cosas bien lleva tiempo, son calle en subida, una cuesta que cuesta.
Los oligarcas van por la las avenidas con sus coches con aire artificial y cinturones de seguridad. Caminar al sol cansa. Pero broncea la piel y se huele el mar.
El Universo es un barrio humilde con casa viejas, algunas ya diseñadas y otras en proyecto.
Solo algunos privilegiados podrán sentarse en la puerta de una casa pintada por ellos, en compañía de quienes ama, a ver pasar a los vecinos, lograr ser escuchados y darse cuenta lo mucho que valió la pena caminar tanto.

sábado 7 de marzo de 2009

Fábulas para una perra que se portó mal


Para que aprendas a ser una buena perra, te voy a atar acá y me vas a escuchar un par de historias. Y para que no sientas que te estoy torturando y que soy un buen jefe de la manada te voy a contar cuentos de animales que se portaron así y no pudieron vivir entre nosotros.
Esta es la historia de una lombriz que no quería a nadie, decía que ninguna otra lombriz de tierra la gustaba. Los demás bichos se preguntaban como notaba una diferencia entre una lombriz y otra, seamos claros, de cara son todas más o menos iguales. Pues ella decía que no. Un día estaba durmiendo enroscada en si misma y cuando despertó vio su trasero, no pudo evitar decir en un suspiro: “Te amo”.
¿Lo entendiste? Bueno da igual, te cuento otra:
Resulta que una Ballena Azul tenía tremendo complejo porque no era azul. Discutía a diario ese tema con una foca amiga. “Soy gris, blanca y negra, pero me llaman Azul, no es justo”. La foca la consolaba dándole ejemplos similares como el del Tiburón Blanco, que tampoco es blanco. Finalmente fueron juntos a consultar a León Marino, que tampoco es un león, y este les dijo: “Nadie es lo que dice ser, somos lo que imaginamos”.
¿Te gustó?
En fin, uno más: Había una vez…¿no querés??...bueno no pasa nada, te suelto. Pero Rumba, escúchame, no hagas nunca más pipi en la alfombra.

miércoles 4 de marzo de 2009

Risas de las ruinas


"El comediante ha muerto"
De Watchmen Alan Moore


Podría dividir el tiempo en tres.
Uno, en que todo me hacía gracia. Todo.
Me reía de la publicidad, veía y disfrutaba todos los programas cómicos de televisión (casi todos me lo parecían), la gente en la calle, mis amigos, las bromas por teléfono, los chistes…ah…me encantaban los chistes.
Tiempo dos: nada me hacía gracia. Ningún cómico, ninguna película de humor. Nada. Coincidía con estar trabajando en un libreto donde se debía hacer reír durante una hora. Mezclaba chistes, situaciones absurdas, parodias. Pero todo lo que en otro momento me hubiese hecho llorar de la risa, lo miraba con indiferencia.
No tenía efecto "Decalegrón", "Telecataplum", "Martes y 13", ningún imitador, ningún monologuista. Llegué a odiar el "stand up comedy". A odiarlo.
Luego llegó un tiempo, el tercero, en que me hacían mucha gracia, muchas cosas, pero solo a mi. Me descubría riendo sin parar en partes de una película en que el silencio dominaba el cine, tenía que parar de leer partes de suspenso de una novela, reía a carcajadas en los cuentos de miedo.
Entonces me volvieron a contratar para escribir una obra de teatro de humor, "una gran comedia, divertida, que busque la risa del público", me dijo el Director y me adelantó un cheque. Me lo pidió para mañana.
Cuando niño me encantaban Espalter, D´Angelo y Almada. Me fascinaba Raimundo Soto haciendo lo de "Ruperto 77". Leía Rico Tipo.
Disfrutaba el carnaval sobre todo los humoristas y parodistas. Biondi, Olmedo, Les Luthiers, Berugo Carámbula, Francisco Nápoli, Benny Hill. Una vez me pidieron un cuento de humor, lo escribí en el ómnibus camino a la ventanilla donde cobré el dinero ganado con más placer de mi vida.
¿En que momento logré que ya nada me diera gracia? Y peor aún, ¿en que momento comencé a tener un humor tan retorcido?
Cuando Ricardo Espalter hacía de Toto Paniagua siempre se iba de su clase de buenos modales diciéndole a Almada (que hacia de su profesor): "Mañana si quiero vengo y si no, no vengo". Eso le dije al Director cuando me llamó y me pidió la obra para mañana: "Por favor para mañana sin falta".
El tiempo apremiaba y decidí darme por vencido. No escribiría una obra de humor. Recordar sirve para eso, haría una reseña autobiográfica, una obra dramática sobre algunos de los episodios más tristes y oscuros de mi vida. Relaté mis agobios en la escuela, mi marginalidad en el liceo, mi soledad en el barrio; mis miserias, que siempre creí, tampoco son tantas ni tan miserables.
Un mes después estaba sentado en una platea, la sala estaba llena, el estreno era inminente. Sobaba con nerviosismo el programa, varios actores, un buen director, mi nombre en chiquito abajo del título: "El mañana no da gracia", parece el título de un documental de Al Gore.
Cuando a la mitad de la obra solo escuchaba carcajadas, tuve que pedir permiso para ir al baño. Desde el pasillo se escuchaban las risas. Uno de los tipos del teatro me vio y dijo: "Un exitazo, eh?".
El público salió con una sonrisa dibujada en el rostro, alegres, supongo de no haber tenido una vida como la que acaban de ver representada.
"Es buenísimo el personaje de la novia que lo deja una vez por semana", murmuró una chica a su novio tomándolo fuerte de la mano, insinuaba, creo yo, que jamás ella le haría eso.
Me fui pensando que ver tropezar a otro también nos da risa, vaya uno a saber por que…

lunes 2 de marzo de 2009

Viciolandia


Al sur de Portugal, subiendo por la costa del Guadiana, más allá de Castro Marim hay un pueblo en que sus habitantes pueden dar rienda suelta a sus vicios. No es una Sin City, ni tampoco Sodoma y Gomorra, la ciudad del vicio es mucho más simple. En ella no hay enfermos, solo es un lugar donde se han ido a vivir sin ser cuestionados, los que disfrutan de un whisky en soledad al volver del trabajo, los que fuman luego de hacer el amor, los que comen palomitas en el cine, los que navegan por horas en Internet, los que miran varias series de televisión, los que leen novelas sin parar. Llegué una tarde pensando a cual de mis vicios dejaría salir. No era tarea fácil: por el atletismo durante la adolescencia nunca fumé, salvo en un asado el olor a humo me da tos, no soporto el alcohol, detecto con asco una gota en una tarta, jugar me aburre, y las drogas de cualquier tipo me producen un rechazo psico-ideológico profundo por los que no soporto ni verlas.
Escarbé en mi memoria. Tuve una época de niño que estaba enviciado con lo choclos, comía docenas de mazorcas de maíz. De adolescente y hasta hoy cada vez que camino por 18 de julio me compro un paquete de garrapiñada, pero para que le vicio funcione y no logre controlarlo tengo que estar en Montevideo.
También tuve el vicio de galletitas Lulú de chocolate. El más obvio de mis vicios es el mate, pero ir al baño cada dos minutos me ha servido para lograr medirlo y hacer que solo con el mate de mañana me sienta satisfecho.
Luego recorrí otros vicios de forma temporal, zanahorias crudas, jugar a "Flash" en la Gameboy, maníes salados, revistas Condorito, novias gordas, vacío a la parrilla, la soledad, hacer footing de noche sobre todo cuando llueve, escuchar las mismas canciones una y otra vez, sobre todo de grupos raros (una época me dio por "Shakespeare´s sisters", ahora por "KlausandKinsky").
Finalmente decidí dar rienda suelta a mi vicio más descontrolado, no paré de escribir. Retraté en forma de cuento, poema y ensayo a cada uno de sus habitantes, atrapé cada historia con los ojos y los transformé en letras durante días y noches. El periódico local publicaba mi columna y cada vez que era leída su protagonista dejaba el pueblo. Sabido es que nadie soporta verse en el papel de vicioso. Nada avergüenza más que observarse dejándose llevar sin control. Por eso decidí irme, antes de causar más daño. Pero ahora, cada pueblo que visito se parece a ese lugar, uno nunca se va de Viciolandia, o por lo menos yo, la llevo dentro de mí.

Escuchen:
http://www.myspace.com/russianready