lunes 29 de junio de 2009

¿Murió Michael Jackson?


Mi tía compró un videograbador, el primero que había en el barrio. Lo conecté a la tele en color, bastante nueva, de las primeras del mercado, tendría unos dos años. Fui al primer videoclub que hubo en mi barrio. Miré las estanterías. Me llevé uno, la conecté, no funcionaba. Busqué la forma, y horas después logré ver mi primera película alquilada: “Moonwalker”.
La vi 74 veces, quizás 73.
Un salto en el tiempo después camino por 18 de julio y entro en la disquera de la Galería Yaguarón, mi hermana mayor me había dado su tocadiscos. Compré mi primer disco de pasta: “Bad”.
No era fan, no lo tenía presente más allá de escuchar “Thriller” cada tanto, y me importaba muy poco lo loco que estaba, de hecho prefería pensar que no era del planeta y de ahí todas sus excentricidades. Es más, esto que escribo no se trata de Michael Jackson.
Pretendo que detengamos el tiempo de una vez, mi teoría es que si lo hacemos al mismo tiempo podemos lograrlo.
No era fan, pero me encantaba, aclaro. Y creo que estaba por conseguir algo, incluso que me mandó señales.
Hace un mes vino mi hijo y me dijo te voy a tocar un tema. Se sentó en su batería conectó el equipo y tocó con pasión “Billy Jean”.
Y hace una semana miraba una mesa y casi sin elegir me compré el cd de “Bad”, igual que mi primer disco de pasta, aquel que junto con tantos tuve que abandonar en Uruguay, en una canasta en la puerta de la casa de un amigo.
Y hace un par de días, dijeron que se murió.
Como Elvis, como Jim Morrison, algunos nos aferraremos a que está en algún neverland, y en su caso es probable. Hubiera tenido una vejez curiosa el genio negro pintado de blanco. El demonio con voz de ángel.
Entonces, vuelvo a mi teoría, si nos ponemos de acuerdo podemos hacerlo. Porque cuando supe que se murió, mi vida, desde los 12 años con mi primer tele color, a los 15 con mi primer película de alquiler, hasta mi primer disco de pasta, mi hijo haciéndome un homenaje con un tema viejísimo según él, y su cd apareciendo de la nada, pasó volando. Díganme que están de acuerdo, que tu vida pasa como un flash y que el tiempo es una mentira que una artista, por más loco que esté, desafía con cada obra.
Pongámonos de acuerdo y digamos que no está muerto. Por lo menos mientras estemos vivos podemos joder al tiempo.

lunes 15 de junio de 2009

La escuela, la penitencia, el rincón


El otro día me dijeron que se jubiló. Estimada maestra de primer año de colegio, tengo su recuerdo grabado. Es extraño: No veo su cara pero escucho sus gritos con voz aguda. Recuerdo que pasábamos de a uno a leer a su lado- nuestras primeras líneas- creía usted. Siempre aprecié que no se enojara el día que supo que yo sabía leer desde hacía tiempo y que para no aburrirme aprendía de memoria la lección, y que mientras usted lentamente pasaba su lápiz por sobre las frases, concentrada en seguir las sílabas, yo “leía” mirando a mi compañera de banco haciendo muecas. Usted era rubia, como casi todas las maestras que tuve en el colegio. Una vez, por suerte, cometió una gran injusticia. Recuerdo que gritó- uno de sus característicos “hipogritos huracanados”- y me mandó a un rincón, de pie, mirando como se juntaban dos paredes de la clase. Me levanté sin decir nada, más intrigado que otra cosa, y me quedé allí, un rato eterno, encantado de estar en silencio, de espaldas a los murmullos. Recién hoy razono que se equivocó. Ese día el chico de atrás me llamó, me pidió prestada la goma de borrar yo me giré, se la di y cuando me volví usted me puso en el rincón en penitencia por molestar a mi compañero (¿?).
“¡Al rincón por molestar a Daniel!”
La vida me lleva muy seguido a las escuelas. Y salí de la mía planeando no volver, pero el trabajo me lleva, escuelas de todos lados. En todas hay rincones y le confieso que cuando nadie me ve me acerco a ellos, y me pongo de cara, de pie, quieto, como en penitencia. Buscando.
Nunca nadie más me puso en penitencia, (bueno una novia una vez me dijo que solo podría hacerle el amor por encima de la ropa, durante dos años, me lo tomé como un castigo por mi lujuria).
Pero en esa, mi única penitencia escolar, descubrí lo hermoso que puede ser un rincón cualquiera. Tus pensamientos rebotan, tus sueños se encuentran arrinconados y no pueden defenderse, deben mirarte a los ojos. Escuchas tu respiración certificando una verdad momentánea pero absoluta, estamos vivos, quietos pero creciendo.
A partir de ese día nunca me sentí encerrado, y cuando no puedo salir busco un rincón que me permita sentir la vida.

lunes 8 de junio de 2009

Recomiendo al enemigo


Haga caso y mire la televisión. Cuanto más mejor. Sobre todo la publicidad, los "realitis", o mejor aún los programas que comentan "realitis", esquive las series, preste especial atención a los noticieros y a los programas de entretenimientos.
No escuche música, de ningún tipo y formato, ni grabada, ni en vivo.
Trate de quedarse en su casa, seguro, no arriesgue jamás, dedíquese a esperar.
Mire su reloj, mida el tiempo, apueste que sigue siendo joven, que el tiempo no pasa para usted.
Coma, beba, consuma en forma indiscriminada, solo mida sus sentimientos, desconfíe.
No pierda el tiempo en Internet, salvo el porno por supuesto, convénzase que solo así tendrá algo de sexo con alguien que de verdad desea.
Siga las modas, vístase acorde a las pasarelas. Cuide a su coche, quiéralo más que a nada, aproveche los fines de semana para lustrarlo, lavarlo y quitar el barro de los guardabarros. Ame a sus cosas.
Aléjese de los libros, salvo las guías de viaje, los de autoayuda y los que aconsejan sobre negocios, sobre todo si son norteamericanos.
Mire las encuestas y vote lo que dicen las mayorías, apueste siempre al ganador.
Desconfíe de los motivos de la felicidad de algún otro, viva pendiente de sus vecinos, vigílelos. Muestre siempre su mejor cara, y escuche lo que dicen de ella.
Trabaje cada vez más para tener cada vez más dinero, confíe en los bancos, guárdelos a plazo fijo para el futuro, no lo use en el futuro tampoco, si necesita efectivo saque un préstamo personal o use tarjetas de crédito; y si es pobre o se cree pobre, viva de la caridad, no haga nada por cambiar su situación.
Y sobre todo, hágame caso, renuncie a sus enemigos, no valemos la pena, jamás pensamos en usted.

viernes 5 de junio de 2009

Konfesión desde el Karibe


Santo Domingo, 1 de junio del 2009

Estimado Señor Cura Párroco de la Iglesia de Fátima:

Querido Walter, te escribo estas líneas esperando estés bien de salud, sin necesitar de milagros ni de otras intervenciones de tu jefe. La necesidad de esquivar una ida anticipada al infierno, o una reencarnación más humillante que la actual, me lleva a enviarte esta postal (ya es hora que tengas mail), anticuado pero encantador medio que aprovecho para hacer mi penúltima confesión. Recuerdo que de joven te prometí en reiteradas ocasiones ejercer de monaguillo y tal como notaste luego de los 17 no asistí a ninguna misa aparte de la boda del Estiven, el bautizo de las nenas del Estiven y algún otro evento aislado (seguramente vinculado a la devoción católica de Estiven). Resultó que aquí, en el caribe, con las palmeritas, los cocos y sobre todo con la salsa y el merengue me encontré a mi mismo y tuve la necesidad imperiosa de explicarte mi ausencia tantas veces reclamada por vos, excusada por mi y durante reiteradas confesiones mentida, ocultada y tergiversada al Todopoderoso, que será Todopoderoso pero resultó inocentón, o por lo menos vos asegurabas que él me estaba perdonando.

Era mentira Walter. No cuidaba ancianitas, bueno por lo menos, no al principio. Me explico: los sábados a la noche al principio salía con el Cabeza Olegario y el Fer a dar unas vueltas, ellos bailaban Brekdance y empezaron a ir al “Manhatan Dance”, en la calle Grecia. Entré una vez con ellos y me aburrí. Luego fui a “Calibre 22” en Belvedere, también solo una vez, se armó tal gresca que todavía tengo pesadillas con “heavys” peleándose con “new romantics”. En esa época recordarás que no falté a ninguna misa. Te aseguré mi presencia luego de ir a “Crash” y dar vueltas con el Gonzalo toda la noche sin lograr que ni una sola chica bailara conmigo. Recordarás que yo aseguraba ser fan de Duran Duran, Devo, Spandeu Ballet o, a lo sumo, Sumo, B´52, U2, Huey Lewis, bueno…todo aquello. Jamás te hubiese fallado de no ser porque una noche, ni recuerdo como, fui a el Euskaro. Nunca se lo conté a nadie. Pero al otro día salí al Paso Molino a comprar todos los discos de Karibe con K. Que voces, hermano. Que letras. Que ritmo. Las pibas bailaban en ronda alrededor de la pista mientras tocaban en riguroso directo. Le dabas la manito a cualquiera y la mina giraba y sonreía y siempre bailabas, sudabas, besabas, mientras en lo alto del escenario, Yesty Prieto, Gerardo Nieto, Miguel Ángel “Cufós” o el Fata Delgado cuando era delgado, cantaban “Telepatía”, “Sin sentimientos”, “A fuego Lento”, “Polvo de estrellas”, erotismo puro, mar salado, palmeritas, cocos…

Nunca me iba solo y al otro día lograba salir de la cama a las dos de la tarde, cuando la misa era solo un recuerdo borroso. Luego para variar iba a “La casa de Anita”, por eso te digo que no era del todo mentira cuando te decía que cuidaba viejitas, la verdad que alguna viejita cuidaba, y me cuidaban hermano, tanto que me casé con una y heredé su fortuna, y acá estoy, en el caribe, escuchando a la Karibe.

Te confieso, dentro de mi confesión, que me tiene preocupado eso de: “es menos probable que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre al reino de los cielos”, ni en el Euskaro eran así con el derecho de admisión.

Espero que me perdones, (de tu patrón lo doy por descontado).

Saludos al flaco de barba, a su señora madre y a la paloma (un día me tenés que explicar bien esa historia), y a vos querido amigo te felicito y envidio por la fe, tenías razón, siento que confesar mi pecado me sacó un peso de encima.

Atte

Tu amigo de toda la vida

Washington


jueves 4 de junio de 2009

Experto en Ciencia Ficción


Mi tío J recibió su título una mañana plateada. Estudió algo más de una década. Su tesis me dejó desconcertado, la leía mirándome, la explicaba de cara a mi, no a su tribunal de catedráticos y doctores. Esto resulta extraño porque nuestra relación siempre fue compleja. Una mutua atracción y un continuo rechazo. Nos buscamos y evitamos al unísono.
Cuando niño apenas le hablé, ahora de muchacho, lo escucho pero estoy seguro que no podría decir como es el tono de su voz.
Cuando falleció mi madre, su hermana, conectamos por primera vez. Durante el velorio me regaló un libro de Bradbury. "En el futuro optaremos la muerte", dijo.
A partir de allí todos los sábados pasaba las tardes en su casa. A veces no hablábamos. Veía sus películas, leía sus novelas. Incluso me dio a leer una trilogía que estaba escribiendo y conserva inédita. Mi padre lo admiraba. Le consultaba todo, como si fuera una especie de adivino, un futurólogo.
Dijo en su Tesis que el hombre se preocupó por el dinero, el poder político, la tecnología, la muerte, y sin saberlo había dejado a un lado el principio y fin de toda nuestra existencia. "Conquistemos el tiempo. Solo los artistas lo han logrado. Solo quienes mezclaron ciencia y arte; solo los magos".
Mi tío J murió una mañana dorada. Esa misma noche, mientras soñaba, lo noté por primera vez. Si encontraba el espacio adecuado lo podría ver. Fui a su casa, busqué un espejo, miré sus fotos. Y me vi con claridad. Yo soy J.

lunes 1 de junio de 2009

La mansión de los esclavos



¿Recuerdan hermanos cuando nos vendieron nuestros jefes?
¿Recuerdan cuando tener buen cuerpo y muchos dientes era mejor para ellos?
¿Cuándo no sabíamos nada de negros y blancos?
¿Cuándo estaban encima de nosotros y dormían a pesar de escucharnos llorar y gritar?
¿Recuerdan que pensamos que era la peor pesadilla imaginada e intentábamos escapar aunque nos costara la vida?
Al menos nos daban casa y comida. Ahora para comer a diario, para tener un techo, y hasta para conservar nuestras propias cadenas somos capaces de llorar en silencio y creer que nuestra libertad es la peor pesadilla imaginada.